Javier Tejedor, el ‘pater familias’ del colegio arbitral de Valladolid

El presidente del Comité Técnico de Árbitros de la Federación de Castilla y León de Fútbol hace balance a una temporada histórica, en la que han entrado 41 nuevos colegiados, entre ellos, diez chicas

 

Javier Tejedor || Foto: Rosa M. Martín

A falta de que se jueguen los últimos rescoldos de la temporada futbolística, esta ha tocado a su fin en lo que se refiere a las categorías provinciales. También para el equipo arbitral, que, sin embargo, ha de esperar unas semanas, a que se resuelvan los ascensos y descensos, para poder hacer una valoración real de lo sucedido durante el curso.

No obstante, no cabe una duda: el año ha sido histórico para el Colegio de Árbitros de Valladolid, después de la entrada en el colectivo de 41 nuevos colegiados, más todavía teniendo en cuenta que diez son chicas, una cifra que nunca antes había sido capaz de registrar el Comité Técnico de la Federación de Castilla y León de Fútbol.

Javier Tejedor, delegado provincial del Comité Territorial, es el ‘pater familias’ de uno provincial que se define de esa manera, como familiar, incluso después de haber alcanzado, con la entrada de esos 41 nuevos, una cifra que ronda los doscientos. Y como ‘padre deportivo’ y presidente del CTA de Valladolid, adelanta un balance de un año que no puede obviar la palabra “histórico”.

 

¿Así es como podemos definir la temporada, como histórica?
Sí, porque nunca antes habían entrado 41 nuevos árbitros, y sobre todo porque nunca antes se había dado el caso de que entrasen diez chicas. El fútbol femenino está en pleno auge, y por lógica, también el arbitraje está llamando a chicas del mundo del fútbol como la mayoría de las que han entrado, que son jugadoras que ya saben qué es un partido y que les gusta verlo desde este lado. En total el colegio tiene a día de hoy alrededor de doscientos árbitros. Ante tantos partidos y competiciones ahora tenemos la facultad de llegar a todo con unas garantías mayores.

 

¿Cómo se ha conseguido que sean tantos los nuevos colegiados?
Se ha trabajado bien la captación. Hemos ido a donde puede estar el vivero: los equipos de fútbol. Son los chavales que más cerca podemos tener, además del boca a boca, que es fundamental, porque sirve para ver que aquí se está a gusto y que es una actividad que pocos abandonan. Algunos lo compatibilizan con el juego, otros lo abandonan y se dedican de lleno al arbitraje. Quizá el quiz es ir al foco de los equipos, como con esas chicas.

 

¿No hay en esto riesgo de que los clubes vean a los árbitros como rivales?
No, porque nosotros no vamos a ‘robar’ jugadores; nosotros mandamos una carta y son los propios clubes los que nos los andan y están encantados de que sus jugadores estén con nosotros. La figura del colaborador que compatibiliza las dos cosas nos da flexibilidad. Después ellos eligen si quieren seguir o jugar al fútbol.

 

Además, buena parte de esos nuevos árbitros son jóvenes.
La gran mayoría. El más jovencito, Iván, tiene doce años. Nos viene bien, porque cada vez nos piden árbitros más jóvenes de cara a los ascensos. La edad límite para subir de Tercera a Segunda B, por ejemplo, son treinta años; con esa edad en el arbitraje eres viejo. Nosotros seguimos las pautas del CTA nacional, de la UEFA y de la FIFA, apostamos por la juventud e intentamos que nuestras categorías provinciales se nutran de colegiados con aspiraciones a ascender a categorías superiores.

 

Suele decirse también que cuanto más jóvenes más fácil es el proceso formativo.
Sí. Los chavales se sienten a gusto; les exprimimos y se dejan exprimir. Tienen un compromiso alucinante, todas las semanas lo demuestran tanto en las clases como en los entrenamientos. Les hacemos un seguimiento durante todo el año y es increíble el grado de compromiso que hay. Es muy fácil tener un viernes por la tarde a noventa personas en clase, la mayoría de catorce o quince años, estudiando las Reglas del Juego en lugar de estar en zonas de ocio. En lugar de estar en otros sitios ellos están donde más les gusta: en el Colegio de Árbitros.

 

Javier Tejedor || Foto: Rosa M. Martín

¿Y eso cómo se consigue?
Aquí reciben cariño y comprensión, ven que estamos muy pendientes de ellos y lo valoran. Valoran que estés encima, el esfuerzo de la Delegación y de las personas que la componen, que trabajan para ellos de forma altruista. Ellos lo saben ver.

 

Pero algo más tendrá el agua cuando la bendicen…
El arbitraje es una escuela de vida. Primero, porque practicas deporte. Además, tomar decisiones en ambientes hostiles ayuda luego en el ámbito profesional; la presión no te afecta porque estás acostumbrado a ambientes no propicios. Ayuda a tener serenidad en esos contextos y a otras muchas cosas, como a fomentar la personalidad. ¿Qué niño de trece años tiene la responsabilidad de un árbitro? Son chavales de trece, catorce, quince años que se acostumbran a tratar y a dirigir a gente mayor y adoptan una mayor madurez. Y el hábito de estudio y de responsabilidad les va a valer para el futuro. Si se esfuerzan aquí seguramente se estén esforzando también en su vida diaria.

 

¿Y a convivir con el error cómo se les enseña?
Nosotros nunca les echaremos bronca porque se hayan equivocado, sino que trataremos de ver cuál ha sido la causa y de trabajar para que no se repita. Al nivel de exigencia tienen que acostumbrarse, porque siempre van a tener la exigencia de no fallar, independientemente de la categoría. Yo siempre les digo que el partido que van a pitar, para los jugadores es su final de Champions; para el que llevan toda la semana preparándose. Y ellos tienen la responsabilidad de dirigir esa ‘final’, por lo que no pueden bajar la guardia, aunque sean árbitros de Tercera pitando un alevín. El nivel de exigencia tiene que ser el mismo, no por miedo a que alguien les pueda ver, sino porque es su responsabilidad. A partir de ahí, el error es humano.

 

¿Cómo se consigue que les entre el gusanillo?
Bueno; a todos nos gusta mandar [ríe]. Dentro del partido te sientes importante, porque la decisión que tú tomas es seguida por los participantes. Y también les gusta el fútbol, es una forma de estar metidos e el mundillo. El que se entra siempre se engancha, siempre en algún curso se va alguno, pero no es lo habitual. Además, los compañeros acaban siendo amigos. Los árbitros somos todos amigos y formamos nuestra familia.

Siempre que se habla del colectivo, al menos en Valladolid, se cita esa palabra: familia.
Es que lo somos. Mis mejores amigos son del arbitraje. Donde se encuentra la verdadera amistad muchas veces es aquí: conviven muchas horas, en los entrenamientos, en los partidos… Eso hace que lo seamos, y además desde el minuto uno, porque aquí no hay periodos de interinidad y desde el primer momento se trata a cualquiera como si llevara toda la vida. Ese cariño ayuda. Uno de los puntos fuertes es ese compañerismo y esa unión que hay a pesar de la exigencia y de la competitividad sana que existe con esos amigos. Se les apoya siempre, porque se asume que no pueden ascender todos.

¿Qué hace falta para ser mejor que ese amigo?
Suerte. Siempre hay que tenerla. Si por ejemplo en Segunda B hay 120 árbitros y solo suben unos pocos… Esto es como una oposición; se estudia tanto o más que en una, sobre todo según vas subiendo de categoría. Por ejemplo, de Tercera a Segunda B hay un nivel de exigencia física, de estudio o en los exámenes que es brutal. El arbitraje es muy bonito, pero el que no se sacrifica no va a tener resultados. Nosotros ponemos los medios materiales, humanos y técnicos, pero es el árbitro el que luego asciende o no.

 

¿Cómo se valora el resultado cuando se ponen esos medios y ese ascenso no depende de uno mismo?
Lo que está en nuestra mano es dotarles de esas herramientas. El resultado no siempre podrá ser el ascenso, a veces solo lo es la mejoría. Siempre decimos en el colectivo que si este año no has subido es porque no era el tuyo, porque sabemos que es muy complicado. Nosotros tenemos claro que tenemos que dar la formación máxima, y que si lo han intentado pero la suerte les ha sido esquiva, otro año será. Esa es nuestra mentalidad y la que tenemos que transmitir para evitar que el árbitro caiga en el desánimo.

Javier Tejedor || Foto: Rosa M. Martín

Este año se ha apostado por la innovación con el proyecto de tutores de los recién llegados o con la figura del entrenador Alejandro Francisco. ¿Por qué?
Intentamos ofrecer una formación integral. Yo siempre he pensado que la clave del éxito está en rodearse de gente que sepa más que tú y facilite tu trabajo. En el caso de Álex, por ejemplo, viene dado porque consideramos que un árbitro debe conocer el juego. En UEFA o FIFA los árbitros estudian a los equipos a través de plataformas tecnológicas que les permiten preparar los partidos y, por ejemplo, saber qué hace un determinado equipo en las acciones a balón parado. Al final, en el fútbol profesional, el arbitraje es casi la profesión del colegiado. Y aquí entendimos que había que dar un plus de formación en ese sentido y que debíamos trabajarlo también. Según avanzan los tiempos creemos que es fundamental que los árbitros conozcan el fútbol, y además Álex es un entrenador con unos conocimientos impresionantes. Yo, siendo sincero, era escéptico, pero ha sido una sorpresa muy agradable, porque es muy válido como entrenador y para nosotros es un elemento importantísimo.

¿En qué consisten las conocidas como ‘clases de los viernes’?
El viernes es el día en el que se desarrollan las clases técnicas, aunque dentro de ese aspecto formativo intentamos traer a elementos externos que puedan aportar cosas a los árbitros desde otra perspectiva y que les oxigente un poco. Es bueno conocer distintos puntos de vista para fomentar una mejor preparación. Aún tenemos que fomentar otras ramas como el inglés, la psicología…

Volviendo al inicio, a lo histórico y al ‘boom’ del arbitraje femenino, ¿cómo se ha conseguido que entren tantas chicas?
Es algo que siempre ha estado en nuestra mente, pero nos era difícil captar. Muchas veces el fútbol ha sido demasiado masculino y resultaba difícil. Ahora es impensable, hay miles de chicas jugando al fútbol, cada vez más. También a nivel de élite se le ha dado mayor importancia, y al recibir un mayor énfasis arriba ha arrastrado a las categorías inferiores. Hemos vivido un ‘boom’, pero no e que antes no quisiéramos, sino que no encontrábamos la manera de enganchar. Como digo, los equipos han sido un vivero importante.

Silvia Fernández, árbitro asistente internacional desde esta temporada que concluye || Foto: CTA

En este contexto, las figuras de Silvia [Fernández Pérez] y Esther [Martín Alonso] serán importantes.
Sí, porque son las que ostentan una categoría mayor; Silvia es internacional y Esther opta a dirigir el año que viene en la Liga Iberdrola. Con ellas las demás tienen un espejo en el que mirarse. Es importante tener un referente, que se fijen en cómo trabaja se lo pone más fácil y les marca un poco el camino. Con los chicos pasa igual con gente como Jesús Zancada [Lobato] y Óliver [de la Fuente Ramos]. Es difícil llegar a donde han llegado, pero una vez ellos lo han hecho, otros tienen un ejemplo que seguir.

Independientemente de lo que pase con árbitros como Esther u Óliver, ¿cuál es la valoración que se hace de la temporada?
Más allá del número de nuevos inscritos, la valoración será mejor hacerla más adelante, porque todavía faltan exámenes. No obstante, estoy contento con el compromiso y el trabajo realizado. Falta la guinda, que veremos si se puede dar con esos resultados que reflejen ese buen trabajo realizado. Desde luego, el que más opciones tiene de subir siempre es el que más ha trabajado.

Este viernes se despide la temporada con una jornada de puertas abiertas. ¿En qué va a consistir?
Será una jornada festiva, no técnica, para que se vea qué hacemos, que venga gente con ganas de entrar y que nos conozcan. De cara a la temporada que viene ya hay inscritos. La captación será un poquito antes, quizá a finales de agosto. Y si todos son como los últimos que han entrado, será maravilloso, porque han entrado enchufados al máximo. Esperemos que los próximos sean del mismo corte.

Sobre Jesús Domínguez

Director de Blanquivioletas. Productor de #HacemosCantera, en esRadio Valladolid. Sígueme en: @JesuDominguez.