Una sonrisa perenne y el sueño de pitar en Primera

Esther Martín busca entrar entre las elegidas que dirigirán la próxima temporada en la Liga Iberdrola. Este domingo dirigirá la final del II Trofeo Alevín esFútbol

 

Esther Martín || Foto: Rosa M. Martín

El sacrificio, al menos durante el proceso, no suele estar ligado a la alegría. Pero, ¿quién dice que no se puede sonreír mientras uno lucha por alcanzar sus sueños? Los nervios no le traicionan: Esther Martín es la chica de la sonrisa perenne. Lo cual no obsta para que, como cualquier otro, sufra para sus adentros mientras se esfuerza por alcanzar sus metas, como la de ser árbitra de Primera División.

Para ello está trabajando, para ser una de las elegidas para dirigir la próxima temporada en la Liga Iberdrola. Aun a sabiendas de lo difícil de la empresa. “No hay plazas para todas y todas queremos estar. Tengo claro que si quiero llegar tendrá que ser con trabajo”, dice sin perder la sonrisa uno de los referentes femeninos dentro del gremio en Valladolid.

Por lo pronto, la campaña que viene de terminar a nivel provincial es “la mejor” que ha vivido. Y es que si ya el pasado año “terminó bien”, dirigiendo la final de la Íscar Cup, durante este curso ha debutado como asistente en Tercera División y en la Primera Femenina. “Se me ve en la cara”, dice contenta una Esther que dirigirá este domingo la final del II Trofeo esFútbol.

El repunte que ha vivido el arbitraje esta temporada tiene voz de mujer, ya que nunca antes habían entrado tantas chicas en el colectivo. Y, como no puede ser de otra forma, ella lo celebra: “Ya no es solo un mundo de chicos; ahora somos muchas”. Y, emocionada, recuerda las ‘vitaminas’ en forma de palabras de una compañera antes de su estreno en Tercera: “Ojalá algún día pite los partidos que tú estás pitando”.

De esas recién llegadas ha ejercido de mentora gracias al proyecto de tutores del Comité Técnico de Árbitros de Valladolid, que ha designado a varios de los veteranos para ‘guiar’ a los jóvenes. Más que guía, Esther se considera “una compañera más”, con responsabilidad, porque las ha “tutoreado”, aunque cree que disfrutar del arbitraje está dentro de cada uno.

Porque “sí, da tiempo a disfrutar”. “Compatibilizar con el día a día de cada uno es duro, pero yo siempre estoy deseando que me lleguen las designaciones del fin de semana, ya sea para mi partido en Primera Aficionado o para unos benjamines. Voy con la misma ilusión a uno que a otro”, dice, algo que le gustaría que vivieran sus nuevos compañeros: “Que disfruten de cada momento. Si marcando una jugada, la que sea, notan algo, es que lo llevan dentro”.

Ese gusanillo que “no se quita” comienza a veces siendo casi un disgusto, porque los inicios suelen ser duros. Pero errar es humano y “a las dos horas estás pensando en el próximo partido y en no volver a cometer ese error”. Y, además, aunque pueda haber momentos malos, “en una balanza siempre ganan los buenos”. Como llegar a concebir a los compañeros como familia. “Lo son. Aquí hay gente que me conoce desde hace doce años, que me ha visto crecer”, confirma.

Su inseparable Silvia [Fernández Pérez] es una de esas personas que se han convertido en familiares —“es como una hermana para mí”-. Y como ella, también está viviendo un sueño este año, forjado en un importante sacrificio, el haber recibido la escarapela FIFA. “Sus logros son los míos. Empezamos juntas y estamos muy unidas. Es un orgullo todo lo que ha conseguido; ojalá pueda ascender a Segunda B, lo disfrutaría como si fuera yo quien lo ha conseguido”, explica Esther.

Y repite: “Somos muchas y lo mío es muy difícil”. Aunque, por lo pronto, pase lo que pase en las pruebas de este jueves, en esta “temporada de ensueño” ya ha vivido una primera experiencia en la élite, con la designación como asistente para el Oiartzun KE – UD Granadilla disputado el veintitrés de abril en San Sebastián. “Es algo con lo que soñaba desde pequeña. Cuando me llegó la designación no me lo podía creer, miraba todo el rato mi nombre para ver si era verdad”, relata.

Lógicamente, de aquel encuentro no recuerda los noventa minutos, pero sí la sensación de disfrutar, “del partido, del viaje… de todo”. Con la misma sonrisa con la que invita a sus compañeras a amar el arbitraje, sin miedo al error, “porque perfectos no somos nadie”, y sin temer por el sexo, porque cada vez son menos los que se sorprenden de ver a una chica pitando.

Esther Martín || Foto: Rosa M. Martín

Sabe que quizá la normalidad con la que ella es acogida pueda deberse a los varios años que lleva en la Primera Aficionado y a las doce campañas que lleva como colegiada, pero no advierte que el ambiente sea distinto, peor, por el hecho de ser mujer. “Al llegar al campo todavía hay gente que se sorprende, pero, acompañándolas, no he oído cosas negativas porque sean chicas”, expone.

Y es que aquel que concibe al equipo arbitral como el enemigo, en el fondo, no distingue condiciones más que para intentar hacer daño. Aunque, por suerte, la cosa está cambiando: “Al principio se sorprenden al ver una cara nueva, pero luego los equipos siempre les dan ánimos. Saben que todos nos podemos equivocar, igual que el árbitro debe saber que en todos los partidos se aprende“. 

Si es así, que no hay por qué ponerlo en duda, se volverá a ver el domingo al mediodía. Y, puestos a aprender, ojalá aquellos que jueguen la final del II Trofeo Alevín esFútbol aprendan de Esther que en el deporte, como en la vida, uno debe disfrutar siempre de lo que uno hace, independientemente del resultado.

Sobre Jesús Domínguez

Director de Blanquivioletas. Productor de #HacemosCantera, en esRadio Valladolid. Sígueme en: @JesuDominguez.