Pablo Gerbolés: “Me resulta incomprensible que no haya una concentración delante del alcalde diciendo que es un inepto que incumple la ley permanentemente”

Nueva entrevista de Vicente Sánchez perteneciente al serial ‘Arena y cal’, en esta ocasión a Pablo Gerbolés, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valladolid Antonio Machado.

 

La Federación de Asociaciones de Vecinos de Valladolid Antonio Machado se encuentra en una esquina de la Calle Andrés de Laorden. Es un bajo y la puerta tiene varios carteles y está abierta, casi como una metáfora de lo que es esta agrupación de vecinos. Dentro no hay mucha luz y en las paredes hay corchos con decenas de notificaciones, todo muy informal.

Mientras decido a qué puerta llamar emerge un haz de luz de una de ellas y aparece un hombre de aspecto joven que me invita a entrar. Es Pablo Gerbolés, el presidente. “Dentro estaremos a salvo del frío”, me dice, pues ha encendido un calefactor.

Se le ve concentrado y predispuesto, y el archivo cargado de papeles encima de la mesa confirma mi teoría. Es todo el expediente del Valladolid Arena, que ha sido estudiado minuciosamente por la Federación y también por Gerbolés, por supuesto. Observo que utiliza gafas para leer y hago la suposición de que ha estado repasando el papeleo para no omitir detalles en la entrevista. Calmadamente, comenzamos la charla.

 

Pregunta: En febrero de 2007 se podía leer en el Norte de Castilla lo siguiente: “La operación urbanística diseñada por el Real Valladolid en los terrenos que rodean el estadio de fútbol, que popularmente se conoce como el proyecto Arena, tiene como objeto final sanear la maltrecha economía tanto de la entidad blanquivioleta como del Club Baloncesto Valladolid y del Balonmano Valladolid. La pretensión de Carlos Suárez, presidente de la entidad blanquivioleta, es recaudar entre veintiséis y treinta millones de euros con la venta del espacio comercial que quiere crear alrededor del estadio José Zorrilla”.

La Constitución Española dice en su artículo 47: “Los poderes públicos regularán la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”.

¿Es constitucional el proyecto Valladolid Arena?

R: (Se ríe) Bueno, nosotros pensamos que en principio no lo sería. Cuanto menos es ilegal. No sé si llega a ser inconstitucional pero cuando menos es ilegal. En efecto, nosotros lo que defendemos es que la actividad urbanística tiene que asegurar el uso del suelo en beneficio de intereses generales. Evidentemente, una entidad privada, por más que sea el Real Valladolid, no lo consideramos un interés general. O al menos, durante todo el expediente jamás se explicó realmente el interés general.

Aun tocando la fibra sensible de la gente, porque es el fútbol y parece que eso tira a mucha gente y tal y cual… Pero en el fondo nosotros siempre hemos defendido que no se puede ceder espacios que son de todos para usos comerciales. Por esa regla de tres cualquier podría pedir también que se le cediera porque también está en mala situación. Yo creo que se articula todo en función del sentimiento que pueda haber hacia el fútbol o el sentimiento que pueda haber hacia alguien que se oponga a algo que favorezca a un equipo de fútbol.

 

P: Esta pregunta la tenía para después, pero me lo ha puesto a ‘huevo’. ¿Da miedo meterse con el fútbol?

R: A nosotros nunca nos ha dado miedo meternos con nada. Es decir, nosotros tenemos un planteamiento claro de ciudad y lo defendemos. Lo que pasa es que en el fondo no nos estamos metiendo con el fútbol. A nosotros nos puede gustar el fútbol. Parte de los que hemos alegado y recurrido vamos al fútbol. Pero el fútbol es un deporte, y eso no significa que se ocasione un perjuicio a toda la comunidad.

Sobre todo, vuelvo a lo mismo, si estamos hablando de una empresa. Hay un riesgo que han asumido unos señores y si va mal los riesgos los asumen esos señores. No podemos nosotros ir a salvar ahora a empresas, por muy relevantes que sean.

Hombre, lo cierto es que cuando se hicieron alegaciones hubo gente que se metió con nosotros. En los foros hacen comentarios en contra, o ahora con la sentencia supongo que habrá habido gente -aunque no lo he seguido- que se haya metido con nosotros. La cuestión no es meterse contra el fútbol, es meterse contra una ilegalidad. Lo que pasa es que, con frecuencia, los gobernantes suelen utilizar lo que ellos creen que es mayoritario para saltarse la ley.

Lo fundamental aquí es que vivimos en un Estado de Derecho. Por lo tanto, hay que aplicar las normas que están en vigor. Sobre todo, cuando quien las incumple es quien las ha impuesto. Es decir, el Plan General lo establece el Ayuntamiento. Cumpla usted lo que usted mismo ha puesto, si no es más que eso.

 

P: Sea constitucional o no, lo que está claro es que el Tribunal Superior de Justicia ha declarado ilegal la modificación del Plan General de Ordenación Urbana que permitiría llevar a cabo el Valladolid Arena. ¿Se esperaban una resolución tan positiva?

R: En los temas que vamos conjuntamente en alegaciones luego sí estudiamos el tema jurídico. Es decir, cuando vamos a los juzgados, nunca hay una garantía de que se gane, pero digamos que creemos que tenemos un fundamento fuerte. Casi nunca se va a los juzgados a una cuestión política si no creemos que tiene un fundamento real. Yo la verdad es que sí tenía esperanzas en que el Tribunal reconociera las posiciones que habíamos mantenido porque eran bastante evidentes.

Siempre echa un poco para atrás el hecho de que haya tantas administraciones que den por bueno todo. Hablamos de la Junta, del Ayuntamiento… Parece como que todo se pone en una capa de legalidad, porque son los que más saben de leyes, y siempre te da un poco de respeto luchar contra ellos. Pero nosotros lo veíamos bastante claro. La sentencia siempre alegra mucho pero yo no creo que haya sido sorprendente.

 

P: ¿Se han ceñido los trámites administrativos estrictamente al ámbito legal?

R: Vamos a ver, ha habido una primera parte en la que la Junta sí que requirió al Ayuntamiento una explicación mayor del interés general. Creo que la comisión de urbanismo requirió esa subsanación. Pero luego, como ocurre otras veces, el problema viene en las subsanaciones.

No sé si hablan entre ellos, si llegan a un acuerdo, no lo tengo muy claro, pero los procedimientos suelen estropearse en las subsanaciones. Éstas no subsanan nada pero de repente la Administración que lo ha pedido lo da por subsanado. Es lo que ha ocurrido en este caso.

En la primera parte, en lo que se refiere a la Junta, sí que había sido riguroso pero luego en la última parte cuando se ha dado por bueno no lo entiendo muy bien porque nunca se ha justificado realmente.

 

P: Manuel Saravia, concejal de Izquierda Unida y experto en urbanismo, nos decía que Valladolid tiene el dudoso honor de ser Record Guiness en irregularidades urbanísticas. ¿Lo corroboran? ¿Denuncian ustedes muchos casos relacionados con este tema?

R: A ver, lo que nosotros podemos corroborar como vecinos es que los pocos expedientes que hemos visto en el Ayuntamiento en materia urbanística que han incumplido la ley, siempre que hemos recurrido, hemos ganado. Lo que pensamos es que si sólo hemos mirado unos cuantos y estaban mal, todo lo que puede haber detrás puede ser un desastre.

La verdad es que desde que han visto que podemos hacer un seguimiento de esos expedientes van haciéndolo mejor, y eso es una cosa buena para todos. Pero sí, nosotros pensamos que en los temas muy relevantes se ha incumplido la ley.

En el Ayuntamiento de Valladolid, no sé si en la parte de urbanismo, en una concejalía en sí o que los políticos imponen sus criterios, lo cierto es que se ha hecho el urbanismo que ha sido una verdadera barrabasada.

Pero vuelvo a lo mismo, probablemente si alguien se hubiera molestado en ver cada uno de los expedientes pequeños se podría haber tumbado toda la ciudad. Porque si cuatro ‘mataos’ -porque somos cuatro ‘mataos’, en el fondo- vemos cuatro expedientes y en los cuatro les damos en los morros pues…

No sé si tendremos el récord, puede que haya otros sitios que también, pero desde luego que aquí se ha incumplido muchísimo la ley.

 

P: La sentencia pone de manifiesto la cantidad de informes, señales e indicaciones de que esto era ilegal que se han desatendido desde el Ayuntamiento. No sólo no se corrigieron, sino que se insistió forzando las cosas. ¿Por qué cree que no se tuvieron en cuenta las objeciones desde un primer momento?

R: Simple y llanamente porque los políticos gobernantes consideran que como tienen los votos tienen la razón. Entonces pueden decidir lo que quieran. Ellos no saben, o no quieren saber, que se tienen que ajustar a unas normas.

Prácticamente nunca, por más que se les haya dicho, provenga de donde provenga, jamás, el Ayuntamiento ha cambiado de posición. En el sentido de decir “pues mira, yo había decidido hacer esto, pero hay una serie de informes que me dicen que esto no se puede hacer y yo me ajusto”.

Jamás se han echado para atrás ni medio metro. Se han mantenido y han intentado hacer siempre la chapuza de ir adaptándolo todo para que cuadre con lo que yo he decidido y que no es legal. O, si no, han pasado de los informes y han seguido adelante.

Los políticos ganan tiempo, en este caso no, pero en otros ganan tiempo. En lo que se acaba de decidir la ilegalidad lo que se pretendía hacer ya se ha hecho. Aunque ganes, no vas a decir: “Ahora tápese todo y vuélvase…”. Es complicado. Ellos también saben que, aun incumpliendo, se lo anularán, pero igual no tiene remedio. El problema está ahí.

 

P: Incluso informes de los propios técnicos de urbanismo del Ayuntamiento. Hace unos días decían que no era conveniente recurrir la sentencia del TSJ por no existir antecedentes que pudiesen ser beneficiosos para la propuesta y el alcalde dice dos días después que todavía no se ha cerrado una decisión. Una vez más se demuestra que los informes técnicos no son valorados.

R: Y lo que se demuestra es un poco de irresponsabilidad, porque al final ir al Supremo nos cuesta dinero a todos los vallisoletanos. Es decir, el Arena no puede ser recurrido. No debería. Si se recurre va a ser desestimado, porque las normas de aplicación son de Castilla y León y el Supremo no puede dictaminar en eso.

¿Qué ocurre ahí? Pues que deja la nebulosa el alcalde de si se recurre o no y, sobre todo, una cosa muy curiosa. Dice: “Estamos a la espera de lo que diga la asesoría del Real Valladolid”. Oiga, es que el Ayuntamiento no tiene que decidir en función de lo que diga el Valladolid. Ellos defenderán sus intereses y usted defienda los suyos y, si su asesoría jurídica le ha dicho que no se recurra, no lo recurra.

No sé si se recurrirá o no, es posible que se haga finalmente. Esto cambiaría si se reclamara a la persona que decide esa barbaridad pagar ese coste, porque eso lo pagamos entre todos, pero no lo paga el alcalde. Bueno, no el alcalde, personalizamos mucho en el alcalde: en el Ayuntamiento.

No digo que sea una barbaridad porque haya ido a favor de lo que nosotros planteamos, sino porque ya está claro que el Tribunal Supremo no puede decidir sobre normas de la Comunidad Autónoma. No hay en el recurso ninguna norma estatal, si argumentan algo de vulneración de derechos constitucionales ya me caigo de la silla.

 

P: Desde IU se ha criticado el “interés desmedido”, según sus palabras, de “ubicar absolutamente todo en esa zona que ya está suficiente dotada de edificios importantes produciéndose un desequilibrio exagerado con respecto a otras zonas, principalmente la Zona Este”. ¿Considera que está desequilibrada la ciudad de Valladolid?

R: Absolutamente. Completamente desequilibrada. Es decir, tenemos una zona más allá de la vía, zona noreste, en la que no hay absolutamente nada. Sin embargo, tenemos la otra en la está todo: dotaciones culturales, deportivas… Evidentemente está desequilibrada. Además, el hecho de que no se empiece nunca a poner algo en la zona este hace que no llame a otras cosas.

Desde la Federación siempre hemos defendido que no es bueno poner todo en el mismo sitio. Primero porque tampoco es bueno ni siquiera para el sitio donde se ubica. Por ejemplo, Villa del Prado tendrá muchas cosas alrededor pero no tiene ni una parcela dotacional, como necesiten algo para los vecinos… ¡Es que no tienen ya parcelas!

Todos los coches yendo hacia a la vez hacia una zona tampoco tiene sentido. El tema de la movilidad también lo argumentamos mucho. Por el contrario, la zona donde no hay ninguna inversión fuerte se va degradando por lógica.

 

P: ¿Por qué se quiere construir en esa zona en lugar de en otra que pueda tener más necesidades?

R: Yo pienso que hay intereses, podríamos denominar, ‘clasistas’. Es decir, nosotros siempre hemos defendido que quien ha gobernado el urbanismo de la ciudad no han sido los políticos, que nos gustarán más o menos pero deberían tender al beneficio común. Han sido poderes; empresas, poderes fácticos, etc. Esas empresas quieren inversiones que, con apariencia de que benefician a toda la ciudad, les benefician a ellos. Y quieren determinado tipo de clientes.

Por lo tanto hay un cierto clasismo de “me gusta más este barrio porque mola más que Barrio España, que es un barrio cutre con casas bajas y viejas”. Un tema de puro clasismo.

 

P: Cuando se habla de un exceso de centros comerciales en una misma zona o en la ciudad en general, los principales grupos municipales apelan a la directiva Bolkestein, que impide limitar la implantación de superficies comerciales.

Sin embargo, esta directiva tiene competencia en el ámbito económico, pero no en el urbanístico, que es competencia de la propia ciudad. ¿Está ejerciendo el Ayuntamiento la labor ordenadora del territorio que le corresponde?

R: No la está ejerciendo, y además en perjuicio de todos. Amparándose en esas libertades pues efectivamente uno puede decir: “Pues todo. Y apuesto por todos los centros comerciales y además todos juntos”. Vamos a ver, el Ayuntamiento tiene como función organizar su propio territorio y, al margen de las propuestas que haya, habrá que ver si son razonables al urbanismo.

Por ejemplo, supongamos que viniera alguien y dijera que en mitad de la Plaza Mayor quiere hacer un centro comercial en función de la directiva Bolkestein. Yo estoy seguro que delante del despacho del alcalde no se levanta un edificio de veinte plantas. Se argumenta eso porque interesa eso.

Alguna empresa podría argumentar esa directiva pero yo creo que dentro del orden que establece tu Plan General y tu propio territorio. Habrá libertad pero en función del orden que tú establezcas.

Si no hay una visión de conjunto cada uno va a tirar a lo suyo. Y al final lo que generamos es una hecatombe, un sinsentido de que esté Ikea y en frente no sé cuántos y al lado… Cada uno ha ido poniendo sus centros comerciales de una manera absurda. Los Ayuntamientos no han tenido visión de futuro. No se trata de llenar todo de centros comerciales, al final no vamos a quedar sin comercio en barrios y…

 

P: ¿Es necesario construir un centro comercial a cien metros del Carrefour?

R: Cualquier que venga con un proyecto, si donde lo quiere hacer la ley se lo permite… Nosotros podríamos decir”: Es una barbaridad poner un supermercado en frente de otro”, pero si hay una empresa que lo ve viable y se lo permite la normativa perfecto. El problema de aquí no es que ellos vinieran con un proyecto que consideraban viable sino que querían hacer en una parcela en que no era posible.

Es como si alguien dijera: “Veo muy viable hacer un centro comercial tirando todo el Campogrande y poniéndolo ahí”. Yo también lo veo viable, pero es que ahí no se puede hacer, ¡es un parque! No simplemente porque a alguien le parezca viable algo se ha de hacer.

Al final es la madre del cordero. Es decir, si no la norma no te lo permite no se puede hacer y había que haberlo dicho desde el principio. ¿Qué pasó? Pues que entre ellos hablaron y dijeron: “Sí, yo te voy a echar un cable y el Real Valladolid va a salir adelante” con un pajazo mental de “aquí hago un macrocentro deportivo y además comercial”.

Somos un poco pardillos. Queremos tener todo. Como en otros sitios tienen el no sé cuántos Arena, en Valladolid Arena también. Sepamos también nuestras limitaciones. Por eso digo que en toda esta dinámica hay mucho clasismo y mucho pardillismo. No sé si tenemos complejo o qué pero eso es lo que pienso yo que ocurre.

 

P: A finales de julio de 2008 la Consejería de Economía y Empleo de la Junta dio su voto negativo a la modificación del PGOU porque había más peticiones de las que se podían atender, en función de lo que permitía la Ley de Equipamientos Comerciales. ¿Por qué se anunciaron tantos proyectos (Ikea, Valladolid Arena, Vialia, Fuente Berrocal, Valdechivillas…) si la Ley permitía únicamente 78.000 m2 comerciales?

R: (Se ríe) Bueno, pues porque en principio todos veían, en vacas gordas, que podían obtener negocio y, además, pensaban que podían influir en la Administración para obtener una respuesta favorable. Efectivamente, la Junta dio una respuesta lógica; no se pueden tener tantas solicitudes si supero los metros que permite la norma.

 

P: Cuando se conoció la sentencia del TSJ fuente de la Consejería de Fomento de la Junta dijeron que se había cometido un error y que fueron demasiado flexibles con la propuesta del Ayuntamiento de Valladolid. Por otra parte, Óscar Puente nos confesó en la entrevista que le hicimos: “Probablemente nos hemos equivocado. Quizá en la cuestión de legalidad habríamos tenido que ser más exigentes aunque probablemente si lo hubiéramos sido esto no hubiera salido adelante”. Parece que los que lo apoyaron ahora se retractan. ¿Por qué cree que se ha actuado así?

R: Por lo que hemos comentado antes, porque cuando uno cree que hay muchos votos detrás actúa de la manera que le pueda generar más votos, simple y llanamente. Es decir, hay una situación complicada del Real Valladolid, tiene una serie de gente que le sigue, los partidos generan una serie de ingresos en colectivos muy vinculados a hostelería, restaurantes y tal…

Porque, claro, cuando se dice que el fútbol genera ingresos a la ciudad, bueno, genera ingresos a determinada parte de la ciudad. Al último vecino de un barrio no le genera muchos ingresos. Por más que ganen un restaurante y un hotel, no revierte en toda la colectividad.

Desde el punto de vista de los grupos mayoritarios, pues sí, hay una serie de gente que sigue al Valladolid, luego son una serie de votos, y hay una serie de colectivos que resultan beneficiados por ese negocio. Entonces, como hay eso detrás, pues se plantea una cosa que además es muy bonita porque la maqueta puede ser maravillosa y además se vende en el sentido de que Valladolid se pone a la altura de otras ciudades, etc. Hay veces que prima lo simplista. Hay que mirar a más largo plazo.

En el fondo, los grupos que gobiernan o tienen opción de gobernar tienen planteamientos muy cortoplacistas, piensan en la siguiente elección. Sin embargo, los partidos que no tienen opción de llegar o en general otras organizaciones, lo vemos más a largo plazo. Además todas estas cosas, vistas a lo largo del tiempo, casualmente han coincidido con periodos electorales en muchos casos.

 

P: En consonancia con lo que acaba de decir, tanto PSOE como IU acusaron al PP de vender humo por reavivar el proyecto Valladolid Arena a cuatro meses de las elecciones, ¿cree que es un proyecto electoralista?

R: (Duda) Bueno, no creo que exactamente sea un proyecto electoralista pero sí creo que se ha utilizado electoralmente. Yo pienso que en el fondo esto es un proyecto de ayuda a amiguetes.

Claro, el fútbol no es en sí fútbol sino que hay otras empresas constructoras a su alrededor, empresarios de relevancia, empresarios de hostelería, etc. Todo esto es un poco el dar satisfacción a unos grupos ‘de los tuyos’.

Ahora bien, esto sí que se ha utilizado desde un punto de vista electoral. No creo que se haya vendido humo con esa actitud, yo creo que realmente quería eso, le parecía bueno para la ciudad. Otra cosa es que haya utilizado eso electoralmente. Eso sin duda ninguna porque además en eso son expertos todos, pero desde luego el equipo de gobierno más.

No pienso que sea electoral, pienso que realmente se lo han creído y que han hecho como en otras muchas ocasiones: se les han ido los ojos a una maqueta bonita planteada por un amigo. En el fondo no deja de ser eso. Si fuéramos los vecinos con una maqueta maravillosa estoy seguro de que no les gustaría.

 

P: La Federación Vecinal, Ecologistas en Acción e IU han pedido el cese del concejal Manuel Sánchez (Partido Popular) por manifestar públicamente cuál va a ser el resultado final de las alegaciones (la desestimación) al aparcamiento de La Antigua sin siquiera haber terminado el plazo y sin que haya informes técnicos que estudien las alegaciones que ya han sido realizadas. ¿Es habitual este comportamiento por parte de los integrantes del Partido Popular?

 R: Vamos a ver, que lo manifiesten públicamente con tanta rotundidad, no. Y es algo absolutamente vergonzoso. Que en un periodo de exposición pública, sin siquiera haber presentado las alegaciones, ya digan de antemano que eso va a salir adelante me parece una barbaridad. Es vulnerar todo: nuestro derecho de participación, el Estado de Derecho, etc. Y creemos que es grave.

No ocurre eso habitualmente, lo que sí que ocurre es un cierto desprecio a quien alega. Como ellos consideran que se encuentran en posesión de la verdad o que tienen la razón en base a que les ha votado una mayoría pues siempre ningunean o menosprecian a quien pueda discrepar.

Yo creo que no han entendido lo que hacemos nosotros en el fondo. Nosotros no nos oponemos a las cosas. Lo que decimos es que si todas esas cosas se hubieran hablado antes igual hubieran salido adelante. Ellos no tienen que hacer lo que quieran porque quieran, tienen que explicar a la gente por qué hacen las cosas. E igual puedes llegarlo a entender. Y lo que no entiendas puedes debatirlo y llegar a puntos de acuerdo.

Eso nunca se ha hecho en Valladolid. Ningún consejo de participación funciona y, ¿qué opción tienes? Pues como no te han dado opción a participar, tienes que ir a lo legal, que ahí no se pueden escapar.

 

 

P: ¿Diría que no se tiene en cuenta la opinión de la Federación Vecinal desde el Ayuntamiento?

R: Sí, lo diría absolutamente. Además, honradamente, pensamos que son ciegos absolutos. Es decir, alguien que se molesta en sus ratos libres, porque nosotros no vivimos de esto, en mirarse unos expedientes gigantes con unos conceptos rarísimos que nos cuesta muchísimo mirar, que se molesta en hacer unas alegaciones, que lo hemos estudiado y encima somos tan tontos que lo debatimos con las asociaciones, que no es una cuestión que se le haya ocurrido al redactor, al presidente… Y que no se permitan ni siquiera atendernos.

En muchos casos las alegaciones ni se nos responden. Es decir, hacemos alegaciones, sale aprobado lo que sea en el boletín y no se nos ha dicho por qué se nos desestimó, ni nos dicen por qué no teníamos razón.

¿A qué lleva todo esto? A la guerra de guerrillas que tenemos. Si alguien está empeñado en participar, y está claro que no vamos a cejar en la participación porque a la vista está que somos constantes (se ríe), y la otra parte se empeña en no dejarte pues es la guerra de guerrillas. Yo te he pegado una piedra, me intento agachar y tú me pegas a mí otra.

Parece un poco absurdo no sentarse con quien sabes que te va a mirar el expediente y te va a hacer alegaciones. Es una situación absurda cuando yo creo que en el fondo esta guerra de guerrillas ha hecho que mejore el proyecto. Hay una ceguera en ellos porque ellos creen que vamos a ellos. Si se aprovecharan de nosotros sacaríamos todos mucho más.

 

P: Respecto al coste que va a suponer al Ayuntamiento el proyecto Arena, La Federación alega que es completamente falaz que no vaya a suponer ningún gasto. Dicen que “al menos pone el suelo, que queda invalidado para cualquier otro uso y en manos de una concesionaria, lo que no es ninguna tontería”.

El líder socialista Óscar Puente nos comentó al respecto que ese suelo se le cede temporalmente al club y a la empresa, pero que no se pierde para la ciudad. ¿Qué le respondería?

R: Eso de que se cede y no se pierde, nosotros pensamos que sí se pierde. En efecto, el suelo permanecía para la ciudad pero sin poderlo usar. Al final tienes un usufructuario ahí al que le has cedido y nosotros no veíamos el interés en darle esa parcela.

Nosotros representamos a las necesidades de los vecinos, ellos a donde van es a su asociación de vecinos, “necesito tal o necesito cual”. El tema de las parcelas es algo importante y el hecho de mantener el suelo no significa que aunque sea tuyo tú lo puedas utilizar. Hay muchas cesiones de parcelas a entidades, casi siempre religiosas.

 

P: Los Padres Menesianos, por ejemplo.

R: Los Padres Menesianos, el Benito Menni, etc. Esas entidades hacer una labor encomiable, nadie dice que no, pero lo cierto es que sin consultar con los vecinos de la zona parece una barbaridad cederlo cuando ni siquiera sabes qué necesidades tienen los vecinos.

Y en este tema pasa lo mismo. Esta parcela era nuestra, no era comercial, y se cede, aunque se siga diciendo que el suelo es nuestro, para un macroarena. Seamos serios, transcurrido el término de cesión, ¿qué iba a ocurrir con eso? ¿Se iba a convertir en un parque para todos? Eso ya está claro, se renovaría ese convenio y per saecula se perdería para los vallisoletanos. Aunque sea propiedad nuestra, no se puede utilizar para cualquier otra cosa. En el fondo se acaba por hipotecar esa parcela.

 

P: ¿Es responsable la ciudad de Valladolid de la gestión que haga la Sociedad Anónima Deportiva Real Valladolid?

R: No. Es una sociedad, por lo tanto, no.

 

P: Dicho de otra manera, ¿está en deuda la ciudad de Valladolid con el Real Valladolid?

R: Yo entiendo que no. Es decir, esto es un negocio que genera ingresos, por lo menos para parte de la ciudad. Pero eso no significa que estemos en deuda con esa empresa. Es una empresa privada en cuya gestión los vallisoletanos no hemos participado. Sobre esas deudas que tienen con Hacienda el Ayuntamiento nunca ha decidido, desde luego a la Federación de Vecinos nunca se le ha consultado. Esa deuda se ha generado por decisiones de otros que deben solventar otros.

No digo que no queramos saber nada de eso. Estoy de acuerdo en que no es cualquier empresa, es una empresa relevante y debe ser apoyada. Pero no hasta el punto de sufragar su deuda a costa de todos. Es que si no cualquier podría decir lo mismo.

 

P: ¿Qué otras vías propondría la Federación de Vecinos?

R: Bueno, no tengo muy claro cuál sería la manera de apoyar eso. Sería planteárselo. No sé, quizá alguna vía de apoyo económico financiero con menos interés… Todos estaríamos dispuestos a ayudar al Real Valladolid en cuanto a un préstamo que pudiera ser poco gravoso, o algo por el estilo. Pero, claro, no andar cediendo a costa nuestra una parcela de ese calibre.

 

P: IU ha defendido que el objetivo de ayudar económicamente al Real Valladolid SAD perjudica seriamente al resto de la ciudad porque se desprecian necesidades de otras zonas. ¿Son ustedes igual de tajantes?

R: El proyecto del Valladolid Arena sí pensamos que desequilibra otras zonas. En el fondo, no diría exactamente lo mismo que Izquierda Unida. Una ayuda en general al Real Valladolid es criticable en tanto en cuanto se ayuda a una empresa. Yo no sería quizá tan tajante como Izquierda Unida, pero en este proyecto del Valladolid Arena evidentemente sí, desequilibraba.

 

¿Qué relación tiene la Federación Vecinal con Izquierda Unida?

Tiene la misma relación que con cualquier otro partido político, en el sentido de que la Federación hace sus planteamientos a los grupos políticos con la finalidad de incidir en la mayor medida posible en las decisiones.

Nuestros planteamientos se hacen a los tres grupos municipales (perdón, a dos, porque hay uno que nunca nos escucha), y en mayor o menor medida se puede coincidir. Con Izquierda Unida no tenemos más relación que eso. Una coincidencia en muchos temas de urbanismo, pero poco más. En otros temas no tenemos coincidencia.

 

P: La justicia ha dado la razón a Izquierda Unida. Sin embargo, se quedaron ‘solos’ en el recurso ante los tribunales. Pero no sólo se quedaron solos entonces, sino que las reacciones al conocer la sentencia han sido muy duras, en palabras del concejal de IU Manuel Saravia. El PSOE diciendo “si se hubiese construido ya estaba” y el PP diciendo: “La culpa es de quien presentó el recurso”. Parece que, aunque la legalidad dicta una cosa, ellos van por otro camino. ¿Qué piensa?

R: Opino que es lamentable. Es decir, si quien argumenta que se ha incumplido la ley -y encima se le da la razón- es el que recibe las tortas… no tiene sentido. En el fondo lo que siento por Izquierda Unida es simple y pura solidaridad del que ha pasado por eso, porque nos ha pasado también a nosotros.

El argumento de: “Si no se hubiera dicho nada se hubiera hecho”, dicho por un político, es una barbaridad. Y acusar desde luego al que ha dicho que estaban las cosas mal hechas es vergonzoso. Lo que me parece lamentable, no es tanto las declaraciones de los políticos, porque cada uno intenta salvar su culo, sino que la ciudadanía no entienda que el perjuicio lo ha ocasionado quien ha intentado hacer algo ilegal.

Me resulta incomprensible que no haya una concentración delante del alcalde diciendo que es un inepto que incumple la ley permanentemente. Incluso los más aficionados del Real Valladolid deberían ser los primeros. Ellos deberían buscar lo mejor para el Real Valladolid, pero cumpliendo la ley. Les debería parecer que el villano es quien ha incumplido la ley, no quien lo ha denunciado.

Lo que pasa es que al final todo esto queda indemne y por eso siguen haciéndolo. Los ciudadanos no exigimos responsabilidades al político que incumple la ley, incluso nos permitimos criticar al que lo ha denunciado y luego en las urnas no se nota. Por lo tanto, quien lo hace se mantiene en esa actitud. ¿Por qué va a cambiar?

 

P: En febrero de 2007 aparece la noticia de que será la empresa finlandesa JHC la que financie el proyecto. Poco tiempo después descubrimos que será la empresa lusa Dolce Vita la que se encargue.

Entre medias también debió haber una empresa francesa. Hay mucha turbiedad en este asunto. ¿Por qué no han sido claros en este tema el Real Valladolid y el Ayuntamiento, los promotores del proyecto?

R: Pienso que no es que no hayan sido claros. Simplemente era un proyecto que han ido ofreciendo a gente. En esto no suelen ocultar. Probablemente hayan tenido ofertas. Lo que ocurre es que ellos han intentado vender un proyecto en base a que había alguien detrás.

Nunca ha habido nadie detrás. Nadie iba a gestionar eso. Simplemente era una idea de alguien que ha parecido maravillosa y que han intentado que alguien se lo gestionara.

 

P: Después de la sentencia del TSJ, el Ayuntamiento sólo tiene dos opciones para salvar el proyecto: presentar un recurso de casación ante el Tribunal Supremo o esperar a la revisión del PGOU que tiene prevista y que en la misma se de validez, de nuevo, al proyecto. Ambas opciones suponen que toda la operación se dilatará en el tiempo.

¿Considera que los promotores han sido suficientemente cautos a la hora de marcar fechas muy concretas para el inicio de las obras teniendo en cuenta que esto podía ocurrir?

R: A la vista está que no. Bueno, yo al Real Valladolid en cierto modo le puedo entender. Es quien necesita decir a sus accionistas que eso va a salir adelante con ese proyecto y claro, tienen que poner unas fechas y minimizar los riesgos.

Es evidente que la situación que tienen ahora tiene una difícil salida porque creo que es inviable ir al Supremo, aun yendo casi tardan menos modificando el Plan General, que probablemente es lo que ocurra. Para eso transcurrirá tiempo. Vuelvo a decir, toda la planificación que ha hecho no ha sido más que una falacia porque nunca se ha tenido nada en la mano.

Si se hubiera tenido a alguien detrás y les hubiera dado tiempo a hacerlo antes de la resolución se podía haber hecho. Es lo que han hecho en otras ocasiones. Se va a los tribunales y entre medias se hace todo. Y ahora vete tú a tirar el Valladolid Arena, por más ilegal que sea, ten huevos.

Prudentes no han sido. Pero bueno, creo que la justificación era esa, salvar cada uno su asiento.

 

P: Han pasado muchos años desde que se empezó a escuchar hablar por primera vez de este proyecto que ilusionó a la ciudad y que parecía la panacea para el Real Valladolid, e incluso para el resto de equipos de la ciudad. Tras una tramitación lentísima en algunos tramos, dudas en los inversores, una crisis económica que obliga a revisar cada proyecto con lupa y lo dificulta todo…

¿Cree que el proyecto Arena sigue contando con la ilusión y la credibilidad de una gran parte de los ciudadanos?

R: (Duda) Probablemente, si se vuelve a plantear un proyecto así, al ciudadano común le parezca bien. Planteado como que eso va a salvar a los equipos de la ciudad, va a tener un diseño maravilloso y además vamos a poder comprar allí, el ciudadano común diría que le interesa.

Pero, claro, explicado en todos los términos pues no. Desequilibrio de ciudad, movilidad, legalidad… Igual hay gente que se lo piensa. Si sólo se explican las cosas desde un punto de vista pues todos podemos decir que está genial.

 

P: Hablando de puntos de vista ¿Qué papel ha jugado la prensa local con el proyecto Valladolid Arena?

R: El que juega en otras ocasiones, ser vocero de las Administraciones o de los grupos de poder, simple y llanamente. Nada distinto a lo que ocurre en el resto de los casos.

 

P: ¿Cree que si no hubiera existido una sentencia desfavorable del TSJ el proyecto Valladolid Arena se hubiera llevado a cabo?

R: Yo creo que no, porque con los tiempos que corrían no hubiera habido nadie que se hubiera hecho cargo económicamente de eso.

 

P: ¿Y en la España de 2004?

R: Tampoco.

 

P: Un titular que resuma el historial del proyecto Valladolid Arena.

R: Chapuza de principio a fin.

Sobre Vicente Sánchez

Vicente Sánchez es redactor y cofundador de reporperiodistillas, portal de reciente creación nacido de la mente de varios estudiantes de periodismo de la Universidad de Valladolid.