Óscar Puente: “Cuando uno vende humo y se lo compran tan fácil puede gobernar no veinte años, veinte siglos”

Última entrevista de Vicente Sánchez perteneciente al serial ‘Arena y cal’, en esta ocasión a Óscar Puente, candidato a la alcaldía de Valladolid por el PSOE y actual líder de la oposición.

 

Óscar Puente, candidato a la alcaldía por el Partido Socialista, no sabe qué más puede hacer para convencer a los vallisoletanos de que hay una alternativa a la política actual. Durante la campaña electoral se pateó los barrios visitando tiendas, asociaciones, centros cívicos… para dar a conocer su mensaje. Y se frustra, porque todavía hay mucha gente que le dice que dónde está Óscar Puente, que no se le ve.

Probablemente del hecho de la dificultad de hacer política en Valladolid lejos de Javier León de la Riva se desprenda el principal rasgo de su personalidad: su afán pedagógico. Sus respuestas son extensas y no se componen de blancos o negros, nos plantea diferentes escalas de grises con las que trata de escenificar una realidad compleja. No le gusta el populismo, la frase fácil. Los matices muestran en realidad el significado de sus afirmaciones. Uno es fácil de percibir: continuamente habla del Valladolid Arena en pasado, como algo caducado. El resto corren a cargo de ustedes.

 

Pregunta: Febrero de 2007 en el Norte de Castilla: “La operación urbanística diseñada por el Real Valladolid en los terrenos que rodean el estadio de fútbol, que popularmente se conoce como el proyecto Arena, tiene como objeto final sanear la maltrecha economía tanto de la entidad blanquivioleta como del Club Baloncesto Valladolid y del Balonmano Valladolid. La pretensión de Carlos Suárez, presidente de la entidad blanquivioleta, es recaudar entre veintiséis y treinta millones de euros con la venta del espacio comercial que quiere crear alrededor del estadio José Zorrilla”.

Por otro lado, la Constitución Española dice en su artículo 47: “Los poderes públicos regularán la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”.

¿Es constitucional el proyecto Valladolid Arena?

Respuesta: Pues hombre, yo creo que constitucional sí, otra cosa es si era legal con arreglo a la legislación urbanística. El Tribunal Superior de Justicia ha dicho que no y nosotros tenemos por costumbre acatar las resoluciones judiciales.

Claro, en el relato que hace usted al principio falta una parte, ¿no? Se dice lo que el Valladolid, como entidad deportiva, y el resto de clubes recaudarían a través de esta operación, pero falta decir lo que le quedaría a la ciudad. A la ciudad le quedaría un pabellón a coste cero valorado en torno a cincuenta millones de euros, le quedaría, si se cumpliera el convenio suscrito, unas instalaciones deportivas de rugby para los clubes de la ciudad, le quedaría, incluso, -creo recordar que así se consideraba en el convenio- una pista de patinaje…

Es decir, le quedarían unas instalaciones deportivas que nos hubieran costado en torno a sesenta millones de euros. Y todo, simplemente a cambio de que el suelo que ya le hemos cedido al Real Valladolid, y en el que en este momento entrena, se convirtiera en parte en un centro comercial. Yo creo que merecía la pena, y que en cualquier caso el saldo para la ciudad era positivo.

 

P: Con respecto al coste cero, el suelo es considerado como Sistema General, un suelo que no permite fines lucrativos. El terreno en el que está el Valladolid, además, es de uso deportivo. Se quiere recalificar y convertir en un suelo parcialmente comercial, incrementando la edificabilidad de la zona comercial más de lo permitido. Entonces, coste cero relativamente, ¿no?

R: Cuando digo coste cero lo que trato de dar a entender es que de las arcas públicas no saldría un solo euro en esa operación. Es evidente que sale un intangible…

 

P: Se pierde una utilidad del suelo, ya no se puede recuperar para otras funciones.

R: No se puede, es verdad. Aunque no se puede por un periodo de tiempo porque esa cesión en cualquier caso sería temporal, en ningún caso definitiva. Ese suelo se le cede temporalmente al club y a la empresa que hiciera la operación, pero en cualquier caso ese suelo no se pierde para la ciudad. Es un suelo que permanecería siendo titularidad municipal.

Ahora bien, la reflexión que yo hacía el otro día con Javier Izquierdo, que es nuestro experto en estos temas y que ya advirtió de ciertas dificultades en la operación, es que Valladolid tiene muchísimo suelo municipal sin ningún tipo de utilidad, y yo creo que esta una operación que de alguna manera le podía ser útil a la ciudad: le permitía sanear las cuentas de los clubes deportivos, que es verdad que son empresas privadas, pero también es verdad que tienen un componente social importante.

Es mucha la ciudadanía que se implica en la vida de los clubes de la ciudad. Es mucho el beneficio para la imagen de la ciudad que le proporcionan clubes que pasean el nombre de nuestra ciudad por toda España, e incluso en ocasiones por Europa. Por lo tanto, no es una operación meramente especulativa. Yo creo que era una operación en la que había un claro interés público, y eso es lo que justificaba nuestro apoyo.

 

P: ¿Tiene la culpa la ciudad de Valladolid de la mala gestión de la directiva del Real Valladolid?

R: No, vamos a ver, yo no creo que ni la ciudad tenga la culpa ni que tampoco podamos hablar de una mala gestión por parte de la dirección del club. Los clubes deportivos en este país están inmersos en una situación general de la que es muy difícil salirse.

Yo siempre digo que el problema de las cuentas del Real Valladolid es el problema del deporte español; una rueda en la que entras o no compites. Para competir, probablemente habrá que gastar más de lo que se pueda ingresar.

En esa situación está el Real Valladolid, pero está el Real Madrid y está el Barcelona, clubes que tienen unos ingresos por derechos televisivos bestiales y que, sin embargo, están recurriendo a operaciones de este tipo para sanear sus cuentas.

Quiero recordar las cuatro torres de la Castellana, cada una con un nombre, Zidane, Ronaldo, etc. Y ahora que ya se han gastado el dinero de esas torres van a hacer un centro comercial delante del Estadio. Es decir, esta es una rueda en la que está inmersos todos los clubes deportivos.

¿Cómo se podría poner fin a esto? Con una regulación que obligara a todos a un control mucho más estricto de las cuentas, con unos limites salariales, con un control del gasto… Si eso se hiciera todos los clubes estarían en otras condiciones.

Probablemente serían menos competitivos y no tendríamos dos equipos como el Real Madrid y el Barcelona, que prácticamente no tienen rival en Europa, pero claro, eso tiene un coste: a esa rueda se han visto arrastrados muchos clubes de primera, de segunda división, que están en una situación económica límite porque ahora, a la que ya tenían, se le suma la crisis.

Por lo tanto, yo no creo que sea una cuestión de mala gestión. El deporte profesional en España necesita una regulación completamente diferente y sólo por esa vía se puede conseguir reconducir la situación económica de los distintos clubes de España, incluido el Real Valladolid.

 

P: Hace escasos días el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León declaró ilegal la modificación del Plan General de Ordenación Urbana, con la que se pretendía llevar a cabo el proyecto Valladolid Arena. ¿No pensaba que esto fuera a ocurrir teniendo en cuenta que es un suelo de Sistema General en el que no cabe, por mínimo que sea, el uso privado, como dicta la sentencia del Tribunal Superior de Justicia?

R: Sí, lo he dicho con absoluta franqueza. Sabíamos que esa era una posibilidad. No teníamos certeza porque es verdad que hay precedentes de usos lucrativos en suelos de dominio público, quizá no de esta naturaleza, que no han tenido ningún tipo de problema ante los Tribunales de Justicia.

A los Tribunales se sabe que se va y no se sabe cómo se va a acabar. Se puede ganar, se puede perder, y desde luego nosotros contemplábamos la posibilidad de que la sentencia fuera contraria. Si hubiéramos tenido certeza de que estábamos ante una operación ilegal desde luego nunca la hubiéramos respaldado.

 

P: Dijo usted en junio de 2009 que el proyecto no avanzaba y que parecía que no había prisa por sacarlo adelante. Eso parece bastante obvio. Pero también mencionó que el Real Valladolid tuvo que devolver a una empresa un dinero que se había anticipado. Supongo que hablamos de la empresa finlandesa JHC. ¿En qué momento anticiparon ese dinero?

R: No, era una empresa francesa, creo recordar, no eran los finlandeses. No recuerdo cuando se anticipó ese dinero, supongo que en algún momento en el que la operación se apuntaló ‘de aquella manera’ con las Administraciones y que ahí alguna empresa entregaría un dinero a cuenta con unos compromisos de plazos que no se cumplieron y que, por lo tanto, reclamaron judicialmente, y se lo tuvieron que devolver.

 

P: Cuando se conoció la sentencia del TSJ fuentes de la Consejería de Fomento dijeron que se había cometido un error y que fueron demasiado flexibles con la propuesta del Ayuntamiento de Valladolid. ¿Qué opina de estas declaraciones?

R: La Junta debe responder de sus actuaciones. A mi me parece una respuesta un poquito irresponsable, ¿no?, en el sentido de que escurre el bulto cuando es a la Junta a la que le correspondía aprobar esta propuesta. Si no lo vio claro, lo lógico es que lo hubiera rechazado. De hecho, lo rechazó inicialmente. Eso incluso provocó que nosotros hiciéramos en su día una valoración en su día de que con ese rechazo el proyecto estaba muerto. Y poco después en una decisión que, bueno, deberían explicar ellos, desandaron el camino y avalaron una operación que en un principio no vieron clara.

 

P: ¿Puede que tenga que ver con la ‘buena sintonía’ de la que presumía León de la Riva con los consejeros de la Junta?

R: Yo creo que si algo se ha puesto de manifiesto en este asunto es que esa sintonía ha sido pésima cuando más falta hacía que fuera buena. Esta operación, y es algo que siempre he intentado dejar claro, hay que desvincularla de la sentencia. Estaba muerto. Yo siempre digo que si ha servido para algo ha sido para cargarle el muerto a Izquierda Unida pero el muerto ya estaba sobre la mesa y muy frío además.

La sintonía del alcalde con sus compañeros de partido entre 2005 y 2008, que es cuando había dinero y la operación se podía haber realizado, fue inexistente. Y eso provocó que, para cuando se lanzó el órdago (Carlos Suárez dijo que una empresa de Logroño se quería llevar el club) y a todo el mundo le cogió miedo de que igual el Real Valladolid se iba de aquí, al final dieron el paso de ceder el suelo, de empezar a mover la operación… Habían pasado tres años, había llegado una crisis económica y el Arena ya era imposible, como el tiempo ha demostrado.

 

P: El pasado veintiséis de noviembre León de la Riva dijo en rueda de prensa: “Espero que no le echen la culpa al Ayuntamiento, sino a quien inició el pleito”. Parece que el denunciante es el culpable y el Ayuntamiento la víctima a pesar de que la justicia haya dado la razón a Izquierda Unida. ¿Qué opina? ¿Usted hubiera preferido, como León de la Riva, que IU hubiera cerrado los ojos ante una ilegalidad para poder aprobarlo?

R: Bueno, dos cosas. Lo primero. Nuestra posición es que Izquierda Unida no tiene la culpa de nada y que cuando alguien ejercita un derecho a través de los Tribunales de Justicia, y encima le dan la razón, nada hay que reprocharle.

¿Si hubiera preferido que no hubieran presentado el recurso? Sincera y rotundamente le digo que sí. Es más, yo le pedí a Izquierda Unida en dos ocasiones que lo retirara. ¿Por qué? Precisamente para evitar que suceda lo que está sucediendo, que tanto el Real Valladolid como el Alcalde de Valladolid se agarren a una sentencia para responsabilizar a quien no tiene ninguna responsabilidad del fracaso del proyecto del Valladolid Arena.

Al alcalde de Valladolid le ha venido de perlas esta sentencia. Los de IU en su fuero interno saben que le ha venido de perlas para justificar su propio fracaso. Esta sentencia no añade ni quita nada al Valladolid Arena. Para lo único que sirve es para colocar la autoría de la defunción a un partido político que no tiene ninguna responsabilidad en ella.

Insisto, no les puedo reprochar nada, pero desde el punto de vista de la oportunidad política se han equivocado y le han dado una baza al alcalde que nunca debía haber tenido.

 

P: ¿Respeta León de la Riva a la oposición?

R: (Duda) Bueno, estamos en una fase de mayor respeto… pero no es un hombre que tenga un concepto de la oposición respetuoso. Yo creo que para él somos un mal menor, estamos ahí porque no le queda más remedio que tragarnos, pero no tiene un concepto de la oposición como un demócrata de verdad, que tiene que tener un respeto por los representantes de los ciudadanos.

Es verdad que en las últimas elecciones se han distanciado un poco más pero ha gobernado dieciséis años con unos poquitos votos más que IU y PSOE, incluso con menos votos durante las tres primeras legislaturas. Es decir, nosotros, aunque no hemos podido gobernar durante unos años como consecuencia de nuestro sistema electoral proporcional, estábamos más respaldados por la ciudadanía que él y eso nunca lo ha tenido en cuenta.

 

P: Tanto PSOE como IU acusaron al PP de vender humo por reavivar el proyecto Valladolid Arena a cuatro meses de las elecciones, ¿cree que es un proyecto electoralista?

R: Bueno, probablemente en un momento inicial era un proyecto sincero. Cuando el dinero fluía en el año 2004, que es cuando esto se pone en marcha, tenía una finalidad acorde con lo que se planteó; se pretendía sanear la economía del club, hacer un equipamiento deportivo importante, etc. A partir de 2008 esto es una milonga, pero vamos, como un castillo.

Y bueno, yo me he quejado en multitud de ocasiones. Eso a veces se ha interpretado como que no apoyábamos el proyecto. Nosotros lo que no apoyábamos era la venta de humo a partir de 2008. Esto es, ya digo, una filfa y no tenía nada de auténtico detrás.

 

P: En mayo de 2008 la Federación Vecinal acusó los grupos políticos municipales de ocultar información a los ciudadanos, ya que desde finales de 2007 hasta entonces se habían anunciado diversos proyectos comerciales, pero no se hacía público cómo se estaba gestionando. Ellos alegaban que esto ocurría por la imposibilidad de llevarlos todos a cabo debido a la escasez de metros comerciales en Valladolid, que si no recuerdo mal eran 78.000. ¿Qué nos puede decir al respecto?

R: Ese es un planteamiento que ya pasó de moda. A partir de la entrada de la directiva Bolkestein ya no hay una limitación de metros comerciales en la ciudad y, por tanto, aunque no recuerdo bien ese particular, en este momento no hay esa limitación y es un tema superado.

Otra cosa sí que es verdad… Me preguntaban muchas veces ¿por qué dice usted que el Valladolid Arena es humo? Mire, es humo porque en un momento, pasado 2008, con la crisis económica en la que hay planeamiento urbanístico adelantado para seis centros comerciales además del Arena y ninguno se pone en marcha con inversores muy potentes detrás…

Hablo por ejemplo de ING en el centro comercial de Ciudad de la Comunicación, de Viapark en Arroyo, hablo del centro comercial de Los Santos Pilarica… Es decir, cuando todo eso no se pone en marcha haciendo inversores potentes detrás quién me puede hacer a mí creer que viene alguien a poner dinero para hacer un centro comercial junto al Estadio y, además, cincuenta millones de euros para un polideportivo que tiene que ceder a la ciudad. Era inviable, increíble e imposible.

 

P: Además de los que ha dicho estaban Vialia, Fuenteberrocal, Valdechivillas...

R: Sí, sí, he dicho tres de los seis.

 

P: La Junta dijo en ese mismo año en referencia al centro comercial: Hay que “demostrar la ineludible conexión entre las instalaciones deportivas y los usos propuestos,  que serían compatibles en instalaciones comerciales fronterizas o en estaciones aéreas o terrestres”. ¿Qué relación tendría el centro comercial con las instalaciones deportivas?

R: Ese es un claro ejemplo de usos lucrativos permitidos en suelo público. Un centro comercial asociado a una estación de tren, ¿qué relación tienen? A mi juicio ninguna. Puede tener relación con una estación de tren un restaurante para tomar un pincho, una pequeña tienda de cosas útiles para viajar, pero oiga, un centro comercial de 22.000 metros cuadrados que es el que está previsto en este momento en los suelos liberados por el soterramiento del ferrocarril parece que, de entrada, confronta directamente con la legislación y sin embargo ese no es un uso cuestionado por nadie.

¿Qué relación podrían tener? No hay más que ver equipamientos deportivos no sólo aquí sino en el resto de Europa. Al final lo que se trata de conjugar desplazamientos de población en gran número a un espacio equis y de esa manera utilizar esos desplazamientos para generar otro tipo de actividades que se puedan complementar, pero es evidente que no hay una relación directa.

 

P: ¿Es necesario construir un centro comercial a cien metros del Carrefour?

R: Necesario… no lo sé. En cualquier caso, téngase en cuenta que esta era una operación en la que la financiación era 100% privada. Quien pone el dinero sabrá los riesgos que asume y la rentabilidad que pueda obtener. Es evidente que si fuera el Ayuntamiento el que tuviera que poner esos recursos habría que plantearse muy bien si es interesante.

En cualquier caso el Carrefour es un centro comercial de hipermercado y hay otros muy complementarios. Lo que ya es más dudoso es que a menos de ochocientos metros en la misma autovía hay un centro Ikea con una superficie comercial asociada que supera los 70.000 metros. Eso ya hace más complicada la implantación de un centro comercial al lado del Estadio.

 

P: ¿Cómo afectaría al comercio tradicional la implantación de tantos macroproyectos comerciales?

R: Es una buena pregunta porque ¿qué es comercio tradicional en este momento? ¿Qué queda del comercio tradicional en nuestras ciudades? Estamos hablando de que la mayoría de comercios, salvo los que se han especializado muchísimo, son todos franquicias, no hay más que pasar por la calle Santiago, conocidísimas marcas de ropa a nivel mundial que se implantan en los centros urbanos de las ciudades y en los centros comerciales.

Más que de comercio tradicional yo hablaría de actividad comercial en el casco urbano, que esa si se puede ver resentida. La cuestión es: ¿podemos ponerle puertas al campo en este momento con la legislación actual? Yo creo que no. Por tanto, la solución del comercio tradicional no pasa por frenar la implantación de centros comerciales, que si cumplen con la ley se van a poder ir desarrollando.

Mantener la actividad comercial en los cascos históricos pasa por unas políticas de movilidad, de accesibilidad, de potenciación de distintos tipos de actividades que en este momento no se está llevando a cabo.

Es incomprensible que, por ejemplo, H&M se haya querido instalar en la Plaza Mayor de Valladolid y no haya podido hacerlo y se haya tenido que ir al Vallsur porque nuestro Plan General no permite usos comerciales a partir de la segunda planta. Es una simple decisión política con la que nosotros estamos de acuerdo. A nosotros nos han venido a pedir que apoyáramos una modificación de esas características para que la Plaza Mayor, que es un trampantojo gigantesco, se llene de actividad y, sin embargo, es el equipo de gobierno el que no ha querido.

Por tanto, aquí hay una contradicción permanente entre el discurso y los hechos. Si realmente queremos poner coto a los centros comerciales tenemos que adoptar otras medidas de potenciación del comercio en los cascos urbanos.

 

P: Parece que el Real Valladolid sería el primer beneficiado con el proyecto. La mayoría de los socios lo verían con buenos ojos, pero, ¿y el resto de la población vallisoletana?

R: Yo creo que la población en su conjunto de manera mayoritaria no vería mal este proyecto. Es verdad que si nos basamos estrictamente en principios muy rígidos es un proyecto que puede ser cuestionable, yo no lo discuto. Entiendo que la posición de Izquierda Unida era una posición coherente y lógica, pero yo creo que en conjunto la operación ofrecía un saldo positivo para la ciudad. Creo que, por lo tanto, era saludada con agrado por la mayoría de la ciudadanía, no sólo por la masa social del club, que obviamente compartía en su inmensa mayoría el proyecto.

 

P: Desde IU se ha criticado el “interés desmedido”, según sus palabras, de “ubicar absolutamente todo en esa zona que ya está suficiente dotada de edificios importantes produciéndose un desequilibrio exagerado con respecto a otras zonas, principalmente la Zona Este”. ¿Por qué se quiere construir en esa zona en lugar de en otra que pueda tener más necesidades?

R: Es una reflexión que tiene su lógica pero también hay que pensar que el suelo disponible para hacer la operación asociándola al club era ése. No hay otra. No tendría ningún sentido que se le cediera al Valladolid un suelo en la zona este para hacer lo que pretendía hacer junto al Estadio.

Estamos hablando de unos suelos que ya están cedidos, es decir, que ya son del Real Valladolid durante el espacio de tiempo que se había comprometido a cederle. Lo único que se hace es cambiarles el uso, pero realmente no se les está cediendo de nuevas. Desde ese punto de vista la operación sólo se justificaba en esa zona de la ciudad.

Pero yo sí comparto que hay un desequilibrio de la ciudad y, bueno, el único problema no sería el Arena. Hay decisiones que son inexplicables. Tenemos una Agencia Tributaria que se nos va al lado de las Cortes, una Tesorería de la Seguridad Social que se va a la Ciudad de la Comunicación, Ciudad de la Justicia que se va a Villa del Prado…

Es decir, son edificios que funcionan perfectamente donde se pongan porque la gente va por obligación a ellos y eso debía haberse utilizado para apostar por la revitalización de la zona este y no se ha hecho. El desequilibrio de la ciudad no es un problema del Valladolid Arena ni se iba a solucionar con él.

 

P: En febrero de 2007 aparece la noticia de que será la empresa finlandesa JHC la que financie el proyecto. En 2010 descubrimos que será la empresa lusa Dolce Vita la que se encargue. ¿Por qué se fue el primer promotor?

R: Yo he preguntado y no he obtenido respuesta. Me he quejado amargamente de que en los últimos tiempos la información procedente del club, al menos en lo que respecta al grupo socialista, ha sido absolutamente nula. Y he hecho alguna broma, yo creo que no había ninguna empresa lusa, debía ser ilusa porque de lusa debía tener poco.

Yo no sé porque se fueron los finlandeses, supongo que porque vieron que esto no era serio y dudo mucho que haya habido alguna empresa verdaderamente seria con una intención real y recursos suficientes para avalar esta operación a partir de 2008. Hasta 2008 yo esta operación, sinceramente, me la creía y creo que era factible. A partir de ahí ha sido humo puro.

 

P: Los otros Arena financiados por la empresa finlandesa JHC están ubicados en: Hamburgo: 1.700.000 habitantes; Praga: 1.167.000; Riga: 727.200; Helsinki: 560.000 y un entorno de 1.000.000 de habitantes. ¿Tiene Valladolid los habitantes suficientes como para que sea rentable? Quizá ése fuera uno de los problemas.

R: Insisto, al ser una operación privada esa empresa debería haber hecho sus cálculos y su cuenta de explotación para saber si eso le iba a ser rentable o no, pero si es cierto que había una expectativa de un tren de alta velocidad que nos une con Madrid, ya en el año 2007. En navidades de ese año entra en servicio la línea y eso le da a la ciudad una potencialidad más allá de los cuatrocientos y pico mil habitantes del área de influencia directa de Valladolid.

Es decir, yo creo que Valladolid con un equipamiento de estas características podía aspirar a atraer actividad de la propia capital (de Madrid). Supongo que en los estudios que ellos hicieran se computaría no sólo la población de nuestra ciudad sino un área de influencia que abarca incluso a la ciudad de Madrid.

 

P: Como ya ha dicho es una cuestión privada, pero, ¿se ha intentado en algún momento, por parte del Ayuntamiento, que la financiación corriera a cargo de una empresa local, o al menos española?

R: Eso lo desconozco. Yo lo que sí sé es que nosotros sobre todo, a la vista de que el tema nos parecía humo, en la última ocasión en la que esto pasó por el Pleno, ya no votamos a favor y pedimos un aval de cincuenta millones de euros. Lo estamos esperando todavía.

 

P: A ver si nos saca de dudas en lo siguiente. En abril de 2007 se dijo que el Real Valladolid vendería la superficie comercial a la empresa finlandesa JHC para subsanar su deuda y ésta explotaría los beneficios. En mayo se dijo que los terrenos se cederían a la Fundación Real Valladolid para que no pudieran vender los derechos y correr con el dinero. En julio de 2008 que lo haría la Sociedad Anónima Deportiva Real Valladolid. En octubre de 2010 aparece la empresa Dolce Vita con intención de invertir 110 millones de euros pero seguimos sin saber quien explotará los beneficios. ¿Puede aclararnos quién explotaría los beneficios del Valladolid Arena?

R: Hasta donde nosotros sabemos y a lo que nosotros nos habíamos comprometido es que sería la Fundación, porque una de las condiciones evidentes de toda esta operación es que no sirviera para sanear unas cuentas y que el propietario se pirara.

En cualquier caso, yo a todo ese rosario de noticias, que supongo que se extraen de los dosieres de prensa, le daría la importancia que tienen en relación a una operación que ya en esa época era humo. Es decir, esto se corresponde con la propaganda que se hizo durante esa época de un proyecto que ya no tenía ninguna viabilidad. Se contaron muchas cosas porque era gratis contarlas, pero detrás yo creo que no había ninguna realidad.

 

P: La Federación Vecinal critica que se haya incrementado la edificabilidad del suelo y no se haya hecho lo correspondiente, en base al Reglamento de Urbanismo, con las zonas verdes y dotaciones de la zona. ¿Qué hay de cierto en esta afirmación?

R: Ahí me pillas. No sé con detalle… De todas maneras se había aprobado una reordenación de la parcela y eso estaba pendiente de… O sea, se dice que se ha tirado atrás porque se ha anulado la modificación del Plan (PGOU) pero faltaban veintisiete trámites administrativos después. Había que hacer un proyecto de reparcelación que no se ha hecho, en el que supongo que se limitarían las superficies libres, los espacios verdes…

No conozco al detalle cómo quedaba la operación en cuanto a esa materia pero supongo que se tendría que cumplir la ley.

 

P: El alcalde habló el pasado veintiséis de septiembre de “esperar al nuevo plan general que está en proceso” para sacar adelante el proyecto…

R: Ahora se va a emprender una revisión del Plan General, de hecho se ha contratado a una empresa para revisar el de la ciudad, y lo que interpreto de las palabras del alcalde es que el Valladolid Arena se incorporará a esa revisión y se hará la modificación del Plan en esa revisión para darle cobertura. Eso es lo que interpreto.

Más humo. ¿Cuándo tendremos la revisión del Plan? Dudo mucho que en esta legislatura. Para cuando eso esté hecho, si es que al final el Valladolid Arena se incluye ahí, pues todos calvos.

Vamos… Es que, hablar en serio de cosas de este tipo me parece una tomadura de pelo a la gente. El Valladolid Arena está kaputt. A lo mejor dentro de diez años vuelve a ocurrirse una idea similar… pero estaríamos hablando de partir de cero. Lo que no se puede es dar el más mínimo sentido de continuidad a este proyecto: se ha terminado. Es más honesto decirle a la gente la verdad, el Valladolid Arena no va a salir adelante. Pero no por la sentencia, no por la legalidad, es que, oiga, esto es inviable.

 

P: ¿Qué cambios incluiría ese nuevo plan que supuestamente darían viabilidad al proyecto?

R: (Gesto negativo) Se escapa a mí… La verdad es que las dificultades que tiene tampoco se solucionan modificando el Plan General, salvo que se varíe el uso que se le asigne a esa parcela, el uso público, y eso no es fácil, ¿eh? Salvo que haya por medio unas compensaciones que nadie está en este momento en condiciones de proporcionar.

¿Quién va a venir ahora con el Ikea puesto? Si la operación no es viable no lo es por la cuestión legal, eso probablemente se pudiera resolver, es que tiene un coste enorme y una rentabilidad dudosa.

Si hay que dejar al Valladolid veinticinco o treinta millones de euros limpios y al resto de clubes para que solucionen sus problemas, si hay que poner cincuenta millones de euros para un pabellón, que se le va a ceder a una administración, y luego hay que hacer un centro comercial…

Vamos, hay que ganar mucha pasta con el centro comercial, porque si no es que yo no entiendo de dónde podría salir el dinero. Lo entiendo en la España de 2004, en la que todo era una locura, y así estamos. Pero en la de hoy, y me temo que en la de los próximos años, esto es una auténtica fantasía.

 

P: Después de la sentencia del TSJ, el Real Valladolid sólo tiene dos opciones para salvar el proyecto: presentar un recurso de casación ante el Tribunal Supremo o esperar a la revisión del PGOU que tiene prevista el Ayuntamiento y que en la misma se de validez, de nuevo, al proyecto. Ambas opciones suponen que toda la operación se dilatará en el tiempo. ¿Considera que las partes implicadas han sido suficientemente cautas a la hora de marcar fechas concretas para el inicio de las obras teniendo en cuenta que esto podía ocurrir?

R: En absoluto. El presidente del Real Valladolid, a unos días de las elecciones, dijo que en diciembre de 2012 estaría inaugurado el Arena, en una acción que a mí, sinceramente, me pareció inaceptable. A unos días de unas elecciones hacer un compromiso de ese tipo sabiendo que eso no se podía cumplir. No ha habido ninguna prudencia. ¿Cómo se va a ser prudente cuando se está vendiendo humo?

 

P: Con el cúmulo de incumplimientos legales, y su envergadura, de aprobarse el proyecto cabría la posibilidad de que los Tribunales de Justicia pudieran paralizar el proyecto más adelante, causando más perjuicios a todo el mundo, pudiendo incluso acudir a la vía penal. ¿Piensa que sería positivo seguir adelante con el proyecto? ¿No es mejor paralizarlo ahora que están a tiempo?

R: Es que está paralizado. Siempre parto de una máxima que es la que exponía al principio de la entrevista: el Valladolid Arena da igual que se recurra, que no, que se pida ejecución provisional de la sentencia, que se vaya a la vía penal, que se vaya donde se vaya. No va a avanzar por su propia inanición económica.

Ya digo, la sentencia es una excusa estupenda. Ahora claro, es que “lo tenemos que recurrir, por eso nos toca esperar”, “los que nos paran el progreso”, “los que nos paran los parkings”… ¡Les ha venido de perlas!

 

P: Han pasado muchos años desde que se empezó a hablar por primera vez de este proyecto que ilusionó a la ciudad y que parecía la panacea para el Real Valladolid, e incluso para el resto de equipos de la ciudad. Tras una tramitación lentísima en algunos tramos, dudas en los inversores, una sentencia desfavorable del TSJ y con una crisis económica que obliga a revisar cada proyecto con lupa y lo dificulta todo… ¿No cree que los vallisoletanos han perdido la confianza y la ilusión en el proyecto Valladolid Arena?

R: Ojalá, porque entonces no se llamarían a engaños, pero yo tengo mis dudas. He peleado los dos últimos años por trasladarle a la opinión pública que nos estaban intentando engañar a todos, siendo uno de los que apoyaba el proyecto. Pero yo apoyaba un proyecto real no la venta de humo. Y sin embargo me he encontrado con que la gente, y esto lo sabe muy bien el que gobierna, compra la esperanza muy fácil.

Se vende el Palacio de Congresos, ¿desde hace cuánto?; el Palacio de la Imagen, ¿desde hace cuánto?; el soterramiento del ferrocarril, ¿desde hace cuánto?; el Puerto Seco, ¿desde hace cuánto?; el polígono agroalimentario, ¿desde hace cuánto?; y puedo seguir y tirarme toda la mañana. Y hay gente que sigue creyendo que esto va a suceder algún día.

Quienes venden humo saben muy bien lo que hacen. Si la gente de Valladolid pierde realmente la esperanza en esto será bueno porque así no se llamarán a engaños.

 

P: ¿Tiene credibilidad León de la Riva después de tantas promesas incumplidas?

R: Es una buena pregunta pero yo no tengo la respuesta. Yo creo que hay un modelo que él ha impuesto, que es el estético, que le ha funcionado.

Hoy lo decíamos, un puente en la Rondilla por el que pasan cuatro mil coches al día, la mitad que Puente Colgante, y que ha costado dieciséis millones de euros, son las apuestas que funcionan. Se inaugura el puente, la gente va, lo ve…

La Cúpula del Milenio, quince millones de euros. Doce mil euros euros en limpieza en un día nos hemos gastado. Un día, dos millones de pesetas. Esta apuesta ha funcionado.

Esto de la cosa estética, de qué bonito está Valladolid, funciona, pero a cambio nos faltan cosas tan importantes como el soterramiento del ferrocarril, decisivo para la ciudad, veinte años con el proyecto; el Palacio de Congresos, no sé si será más o menos necesario pero es una inversión que podría ser productiva, ahí sigue abandonado; el Puerto Seco; el Parque Empresarial…

Cosas que realmente nos podrían llevar a solucionar los problemas intrínsecos de la ciudad, que son la pérdida de población, específicamente los jóvenes que no encuentran trabajo y que se tienen que ir fuera, eso no se aborda desde el Ayuntamiento. Un buen transporte público.

Somos una ciudad muy orgullosa de sus autobuses, que por cierto, tienen una media de edad de las más avanzadas de España, ocho años cuando la media de las flotas de otras ciudades es de cuatro, pero nos creemos que tenemos los mejores autobuses del mundo. Tardan una hora en ir de un sitio a otro…

Bueno, pues ese es el modelo que ha triunfado. Hago un esfuerzo de pedagogía de lo que esta ciudad necesita pero yo he fracasado hasta ahora en la venta de nuestro proyecto y nuestro discurso, y hay que reconocer que Javier León ha triunfado con el suyo.

 

P: ¿Diría que hay demasiada fe en las infraestructuras?

R: Creo que lo que hay es falta de información suficiente. Y en esto también los medios tienen su responsabilidad. Si cogemos el dosier del Valladolid Arena ocupa esto (hace un gesto de gran grosor con los dedos) y no hay una sola realidad, ni una sola.

Hace poco, con los talleres del pinar, comparamos el dosier de lo que iba a ser el parque más importante y grande de España, que lleva cerrado desde su inauguración y que ha costado 1.700.000 euros que están ahí muertos de risa y eso ha ocupado un brevín en nuestra prensa local.

Entonces claro, cuando uno vende humo y se lo compran tan fácil puede gobernar no veinte años, veinte siglos. Así gobierna cualquiera.

 

P: ¿Tiene la prensa local un problema entonces?

R: Yo creo que sí, yo creo que sí…

 

P: ¿Si el Valladolid Arena no sale adelante, que parece lo más probable, pedirían perdón a la ciudadanía por promover un proyecto ilegal? ¿Asumen alguna responsabilidad al respecto?

R: Por supuesto. Es evidente que nosotros tenemos que asumir nuestra responsabilidad. Lo que sí digo, y bien claro, es que nosotros probablemente hayamos cometido errores apoyando en algún momento este proyecto pero lo hemos hecho siempre de buena fe, creyendo que actuábamos en interés de la ciudad. Siempre.

Es decir, a nosotros no nos ha movido en esto ningún interés de espurio. Pensábamos que era un buen proyecto para Valladolid. Y sí, probablemente nos hemos equivocado. Quizá en la cuestión de legalidad habríamos tenido que ser más exigentes aunque probablemente si lo hubiéramos sido esto no hubiera salido adelante.

Sobre Vicente Sánchez

Vicente Sánchez es redactor y cofundador de reporperiodistillas, portal de reciente creación nacido de la mente de varios estudiantes de periodismo de la Universidad de Valladolid.