El Real Valladolid vence en El Collao en un encuentro muy trabajado en el que quizá el conjunto local, desacertadÃsimo de cara a meta, mereció siquiera un empate, imposible de lograr después del tanto de Nauzet Alemán.
Salvador Suerte. Y de segundo Ascenso. Asà se llama el ángel de túnica blanca y alas violetas aparecido hoy en El Collao, recogido estadio levantino en el que el Real Valladolid ha desprovisto momentáneamente al Deportivo de la Coruña de la corona de monarca de la categorÃa.
De no ser por la mediación del querubÃn, cuyos llantos desconcertaron a los delanteros blanquiazules, probablemente los de Miroslav Djukic no habrÃan descabezado a los de Oltra. O sÃ, porque quizá el asexual alado distrajo al lÃnea más próximo a los banquillos en el gol mal anulado de Óscar González.
Otro Salvador, en este caso el equipo vallisoletano de rugby, podrÃa haber ocupado el puesto de los blanquivioletas, previa permuta de los palos instalados sobre el césped por los habituales en el deporte del balón ovalado. Para el caso, también el Quesos habrÃa podido hacer acto de presencia sobre un campo de alto verde.
No favoreció -más bien al contrario- el mal estado del terreno de juego al estilo de juego que proponen los vallisoletanos que sà estuvieron en Alcoy, un equipo que llegaba a Valencia con el ansia de hacerse con su tercera victoria consecutiva a domicilio.
Enfrente, los de David Porras se mostraban, tal y como Djukic habÃa advertido, como un rival incómodo, que no dejaba jugar y que pretendÃa hacer daño por medio de rápidas transiciones, buscando preferentemente a Gato y a Paco Esteban.
El delantero granadino desperdició dos francas ocasiones en el veintitrés y en el treinta y siete ante Jaime, que aguantó bien dos embestidas que, sin embargo, no fueron las primeras ocasiones del encuentro, pues para entonces Javi Guerra habÃa marrado otro mano a mano ante Maestro.
Pese a la pesadez del césped, con el paso de los minutos el Real Valladolid se hizo con la posesión del cuero. Éste, en cualquier caso, parecÃa un infante extraviado en un supermercado. VÃctor Pérez y Óscar González, padres del balón, lo buscaron con ahÃnco con tan poco éxito que de jugarse el partido en Zorrilla probablemente ambos serÃan advertidos de la pérdida de su primogénito por megafonÃa.
Con el Valladolid tocando y el Alcoyano corriendo, después de una primera mitad abierta y con oportunidades de embocar para unos y otros, el tiempo de asueto llegó sin que el resultado se viese alterado, algo que pudo ser asà en lo restante del encuentro de no ser por el infortunio local.
Infortunio de cara a la meta rival y en la defensa de la propia, puesto que de nuevo Paco Esteban, Gato y el recién llegado Wellington no pudieron embocar, algo que sà hizo Nauzet Alemán a falta de diez minutos para el final con la inintencionada colaboración de Devesa, en quien golpeó el balón antes de superar a Maestro.
Antes ya lo habÃa superado Óscar González, y su cónyuge futbolÃstico, VÃctor Pérez, estuvo cerca de hacerlo. El gol del salmantino, sin embargo, no subió al marcador al entender -de forma equivocada- el lÃnea que el mago se encontraba en posición antirreglamentaria cuando Mehdi Nafti realizó el pase previo.
El Alcoyano puso en entredicho la victoria parcial del Real Valladolid en sendas ocasiones, pero fue incapaz de derribar la invisible protección que el ángel de la guarda blanquivioleta pareció colocar frente a la meta defendida por Jaime Jiménez.
A los soldados del almirante Miroslav les salvó la suerte. O Salvador Suerte, de segundo Ascenso. Porque sin esa pizca de fortuna no habrÃa llegado la tercera victoria consecutiva a domicilio y cuarta en cinco partidos. Porque, por más que el trabajo fuese excelso, si el azar no se aliase en contra de un equipo local que mereció más, los de Djukic no serÃan ya capaces de dormir en lo más alto de la tabla, sino que incluso podrÃan haber visto su puesto en la zona de ascenso directo peligrar al final de la jornada.




