El Real Valladolid Promesas recibía en Los Anexos en una mañana de frío y sin lluvia a un Coruxo CF con ganas de amargar el domingo al filial vallisoletano. Se notó el poso competitivo del equipo gallego, que sin tener una gran ambición por el balón o por la cadencia de llegada al área rival consiguió generarse una tranquilidad a la hora de jugar que tuvo peso en la contienda.
Una nueva derrota que vuelve a poner el foco en una primera parte de muchos errores, que propiciaron el primer tanto gallego de un 0-3 final que acabó por negarle los puntos, una vez más, a los pucelanos en casa. No acompaña, de momento, la suerte al filial del Pucela, que sigue en una senda preocupante a la hora de defender una ambición para la tabla que no se acaba de ver en Los Anexos.
Demasiadas imprecisiones
Se vivió en Los Anexos una mala primera parte en la que el Coruxo acabó adelantándose y se vieron las carencias en cuanto a precisión de un Promesas que debe dar más. El equipo gallego no se mostró tímido, pero sí tanteando a un Promesas que tenía menos remilgos para avanzar y correr riesgos. A ambos les costaba progresar a pesar de la evidente comodidad mostrada por el visitante en la primera parte. El Promesas no supo encontrar, en esos primeros minutos, un peligro deseado para acercar el marcador a la victoria.

Ida y vuelta continuo con ocasiones leves, con algo más de precisión por parte del visitante, pues los primeros acercamientos del Coruxo no llevaban demasiado peligro, pero le permitían tener oportunidades a través del balón parado en los saques de esquina, buscando la jugada en acción de balón parado a falta de continuidad en el juego. Las mejores llegadas locales, desde la izquierda, por medio de un Arco que proyectándose encontró algunas vías para meter balones a zona de remate. Todo inocuo.
Los dos primeros sustos se los daban al Promesas y a Álvaro de Pablo jugadores de su propio equipo, dando muestra de una imprecisión peligrosa. Remates con intención de despeje en ambos casos, de Arco y Carvajal, en una misma jugada y su consecuencia en forma de córner. Todo eso en unos primeros veinte minutos para nadie, en los que el Promesas y el Coruxo no conseguían el dominio ni la precisión.
Pero lo cierto es que la mejor acción antes del gol del equipo gallego en la primera mitad fue del conjunto gallego, que curiosamente llegó también por el que sería el autor del gol. Javi González probó suerte desde lejos y llegó a despistar a más de uno en la grada por la dirección que tomaba el envío, que buscó la escuadra derecha del meta del Pucela yéndose por muy poco por el lateral de la portería del equipo pucelano.
El gol vendría poco después. Tras varias acciones parecidas por parte de los canteranos blanquivioletas, en las que el riesgo en el pase los puso en alerta a la hora de circular, Javi González acabó por aprovechar una pérdida de balón en la última línea y acabó por significar el gol en contra en el minuto 26. Una acción que remachaba el delantero del Coruxo tras controlar en el uno contra uno con Álvaro de Pablo.

El amargo parecido de esa acción que significaba el primer gol del Marino de Luanco en el último partido en Los Anexos volvía a conectar al filial pucelano con sus demonios. Poco más dejó ver una segunda parte en la que las idas y venidas apenas llevaron algo de peligro a ambas áreas, en ninguno de los dos casos con peligro real.
Sin suficiente reacción
Salió con más ímpetu el Promesas en la segunda mitad, tratando de no arriesgar tanto con balón y ganando cierta seguridad y tensión en los envíos. Una propuesta más vertical mediante uno de los que deben coger el bastón de mando, como Xavi Moreno. Fue perseguido el canterano en los primeros minutos de la segunda mitad por querer liderar ese paso adelante del equipo filial, que quiso acercarse más y mejor a la portería del Coruxo. Varios centros al área que no resolvieron la jugada a pesar de ese plus en intenciones. En salida, a pesar de todo, le seguía costando mucho a un Promesas que no acabó de ser preciso en momentos clave.
En el 55, el técnico pucelano Javi Baraja quiso dar un golpe de efecto, con tres cambios para renovar juego ofensivo, con la entrada de Tomy y Riki, por Mario y Sergi Esteban respectivamente; y también creativo, con la entrada de Murcia, por Jesús Martínez. Tres jugadores para intentar dar un poco más de vida a un juego del Promesas que, en ese momento, no acababa de ser eficiente para mostrar esa capacidad para encontrar la vía del empate y de la persecución de un marcador favorable.
Sin ir más lejos, poco después de esa decisión, llegaría la mejor ocasión… del Coruxo. Gandarilla se encontraba un buen pase de Hugo Losada que le dejaba casi en un mano a mano con Álvaro de Pablo, héroe que finalmente consiguió, metiendo el pie correctamente, apagar un fuego evidente que podría haber sido un doloroso segundo golpe en el marcador que cerca estuvo de serlo.
Un partido que no acabó por encontrar el Promesas, que no supo buscarle las cosquillas a los gallegos, más seguros, con más oficio y con más tranquilidad a la hora de regular su peso en el partido. De hecho, para más sensación de comodidad, el Promesas se quedó con uno menos tras la expulsión de Murcia, sancionado con roja por dos amarillas evitables.

Paso previo, además, a la señalización de un penalti en contra para el conjunto pucelano por mano de Aranda. Una falta que supuso el segundo gol del Coruxo y el marcador final del duelo, que supo convertir Sola desde los once metros. Un durísimo golpe ante un Promesas herido que vio como el encuentro se le ponía cuesta arriba.
La dominancia del equipo vigués fue superior desde el primer gol, pero el entendimiento del partido por parte de los gallegos supuso también un peso en el duelo, en el que acabaron aumentando los goles a favor con un remate de Sola al segundo palo que acabó por matar las tímidas aspiraciones de los locales para encontrar un posible empate a pesar de tenerlo todo en contra, con un 0-3 final que marca la necesidad del Promesas de crecer mucho más en las primeras partes y, sobre todo, pulir errores que siguen condenando sus intenciones, ante todo en casa.
