El Valladolid y el debate del centro del campo

Publicado el 8 enero 2026 21:00h
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Ponceau Valladolid

Como se suele decir, dime cuál es tu mediocentro y te diré cómo juegas. Y en eso parece necesitar un punto de calma el Real Valladolid. Un espacio en el que poder pensar qué tipo de juego se quiere y, sobre todo, qué tipo de partido quiere plantear a sus rivales. No se podrá tener en cuenta para todos los escenarios ni contra todos los equipos en frente del club blanquivioleta, pues la realidad es que el equipo no tiene una plantilla especialmente contrastada para mantener una idea concreta que se sustente en columnas fuertes.

Con esa realidad en la cabeza, es preciso tratar de conformar el mejor mediocampo posible, a través de los jugadores disponibles y, ante todo, de los posibles sistemas que permitan ocultar las vergüenzas y potenciar las virtudes. La fórmula no será mágica, pero como poco parece interesante plantear las diversas posibilidades que hagan sacar el mejor rendimiento global y particular de este Pucela. Y, ya de paso, seguir proyectando hasta dónde puede llegar el Real Valladolid 2025/26 en el terreno competitivo.

Ponceau necesita socios

En el Pucela, las pocas opciones de alinear un centrocampista especialista en la organización ha hecho que el juego por dentro haya brillado por su ausencia. La mejora, llegada a través de Julien Ponceau. Su movimiento hacia la base de juego le ha dado aire a un centro del campo más que poco operativo. Y eso que es muy lejos de la zona donde ha logrado ser diferencial antes de su llegada a Valladolid. Pero necesita algo más este Pucela. Mucho más.

Valladolid Ponceau
Ponceau, perfil creativo en el doble pivote | Foto: Real Valladolid

Y el propio Ponceau parece que echa en falta socios. Acercarle una opción de pase al franco-angoleño parece una buena idea, dado que parece sensato hacer trabajar más y mejor a quienes tienen la potestad de mover el juego. Si bien es cierto que aunque Mathis Lachuer no ha empezado con buen pie, parece poder ser ese jugador y tener las virtudes más destacadas para poder elevar el techo asociativo del equipo a nivel creativo.

Con la sensación de que Víctor Meseguer ha encontrado un rol en el que poder acertar más como futbolista en este Valladolid, su posición parece destinada a estar más cerca del área, incluso para ser un interior profundo sin demasiado peso asociativo. El pivote posicional del pasado ha derivado en un llegador nato que se siente cómodo en el área, atento a las segundas jugadas que pueda remachar. Una realidad que le aleja de ese perfil productivo en juego y lo acerca más a un centro del campo llegador, vertical y amenazante.

Juric, un especialista lejos de la intención de dominar

Ya es preocupante que la baja de un futbolista como Stanko Juric, más enfocado en labores de defensa y contención que de salida de balón o gestión del esférico, sea un drama en el Real Valladolid. Lo cierto es que lo es y el croata se ha ganado poder ser un fijo en la medular. Un jugador que represente perfectamente esa nula capacidad del equipo para crecer por dentro u orientar de mejor manera esa salida desde atrás en la que se insiste de manera regular en el equipo pucelano.

Su rol se aleja mucho del que se esperaría de un pivote posicional y lo cierto es que tiene carencias notables para poder serlo. Ni siquiera su sustituto natural, Ibrahim Alani, parece poder ser un pivote mucho más aplicado en lo asociativo, aunque sí tiene un perfil técnico más contrastado y su desplazamiento en largo y lectura de juego sea superior. El nigeriano tiene mucho que aprender y, sobre todo, ganar en madurez a la hora de tomar decisiones. Una realidad que, de momento, se hace patente en sus minutos de juego en la 25/26 como futbolista del primer equipo.

Alani Valladolid
No fue el mejor día para Alani | Foto: Real Valladolid

En ese rol, quizá, la mejor sensación se la ha llevado Mario Maroto. Gran sorpresa para muchos tras su entrada en el descanso ante el Racing, es un centrocampista con capacidad para darle esa calma al rol. Futbolista hábil con balón, ligero, capaz de asociarse en corto y en largo y, sobre todo, con habilidad para girar y con la lectura de juego mínima para crear fútbol desde la medular.

Sin incrustarse entre centrales, la mirada de Maroto se expone como iniciador del juego y repercute positivamente en ese paso adelante que suele dar el ‘ritmista’ de un equipo. Aunque en un proceso aún de evolución física y táctica, Maroto parece la opción más sensata para un rol asociativo en el pivote. Un primer paso sensato si se quiere potenciar un centro del campo con más presencia y peso en la dinámica de este equipo. Un centro del campo que la quiera, vaya.

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Miguel Ruiz

Periodista especializado en fútbol internacional | Scout y analista táctico

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1 comentario en «El Valladolid y el debate del centro del campo»

  1. La sala de máquinas (centro de campo) es como la de un barco si se para se va todo al garete,Juric y Maroto podrían ser los que sujetarán al Lega,creo que hay más. efectivos,se trata de probar y ver si sale bien,Tevenet tiene la última palabra, Siempre PUCELA.

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