No ha empezado bien la temporada el CD Leganés. El equipo pepinero, hace no tanto engrandecido en Segunda División, se ha visto a recorrer Segunda, Primera y regreso en poco menos de dos años. Una realidad que comparten con su nuevo rival en LaLiga Hypermotion y que puede servir de acicate para coger aire. En la clasificación el Leganés de Igor Oca no está siendo un equipo que meta miedo y eso puede suponer descolgarse de unos puestos en los que un recién descendido casi aspira sin querer. Lejos del objetivo de pelear por estar arriba, el Leganés quiere oxígeno en una temporada demasiado alejada de lo que fueron en la 23/24.
Al frente del equipo, Igor Oca. El entrenador vasco, llegado este verano para hacerse cargo del filial, se ha encontrado con un reto inesperado. A sus 44 años y ya con una notable experiencia ya en múltiples realidades dentro del fútbol (ha pasado por varios clubes de España, Ecuador y México), le ha tocado sustituir a un clásico de los banquillos en España como Paco López, tras los malos resultados que cosechó con el equipo en las primeras semanas de competición. Diciembre le llevaría al reto de dirigir en Segunda División al frente de un equipo en el que las urgencias superan las ambiciones.
Con respecto a su ideario, está siguiendo un patrón ya marcado anteriormente por su antecesor, pero tratando de reforzar ciertas cuestiones tácticas para potenciar las virtudes del equipo madrileño. Con un sistema enfocado en el 1-4-4-2 y con intención de asegurar una estructura defensiva sostenible y fiable, la estructura muta con cierta frecuenta a dibujos en fase ofensiva, que suele derivar en un 1-4-2-3-1 con uno de los puntas incorporándose a zonas intermedias, haciendo las labores de conexión entre sala de máquinas y zona de finalización.

En ese sentido, se trata de un equipo que pretende no romper demasiado el equilibrio entre líneas que con Borja Jiménez funcionó tan bien, aunque con perfiles menos destacados para defender esa idea. Con balón, el Leganés no pretende ser un erudito. Es conservador y trata de no perder balones, potencian la salida de balón a través de sus piezas más fiables dentro de la defensa y desde el portero, con la intención de encontrar el progreso rápido por fuera, con jugadores capaces de transitar con balón o encontrar vías para cambiar orientación y aprovechar espacios para encontrar salidas hacia el área en zonas de remate.
Sin balón, es un equipo que no potencia mucho la presión defensiva en campo contrario y trata de esperar a su rival. Tras pérdida, suelen replegarse de manera clara, trazando una estructura defensiva en bloque bajo con cuatro defensas y dos centrocampistas, además de doblar (en 1-4-4-2) efectivos en banda para tratar de potenciar el robo o la ruptura de jugada rival. Esa intención siempre de bloquear jugada cerrando espacios (juntando líneas) y limitando el impacto creativo del rival es el que da pie, tras robo, a buscar salidas profundas hacia efectivos rápidos al hueco, especialmente en banda, o para buscar segunda jugada, hacia el delantero centro.
El CD Leganés, línea por línea
En la portería, Jorge Soriano es un seguro bajo palos, siendo el efectivo con más minutos actualmente en el equipo pepinero. Lo ha jugado todo esta temporada y es el hombre fuerte bajo los palos, bajo la atenta mirada de un Miguel San Román con muy pocas opciones de entrar a ser el héroe sin una lesión o sanción que pueda apartar al titular. Con 21 goles encajados y con la capacidad de haber dejado su portería a cero en seis ocasiones, Soriano es el único que no se va a mover salvo sorpresa.
En la defensa el Leganés va con Marvel, ex madridista, en banda izquierda; Rubén Peña, un velocista experimentado, en banda derecha; y dos efectivos con cierta rotación como centrales, especialmente entre Lalo Aguilar, Jorge Sáenz o Ignasi Miquel, jugadores con más minutos en esa posición. Con Ignasi Miquel como hombre señalado como encargado para la salida de balón, los otros dos efectivos son soluciones muy loables para crecer en esa dureza defensiva y en esa lectura de juego para no sufrir en bloque bajo.
En el centro del campo, la rutina nos señala a dos hombre sobre el resto: Seydouba Cissé y Amadou Diawara, dueños del doble pivote. Ambos clave para entender esa propuesta más férrea en la medular, con la presencia de un jugador más descolgado desde la punta de ataque y la prevalencia de las bandas para generar esa verticalidad, la realidad de ambos futbolistas transita esa intención de contener más que de crear.

Eso contando con el plus goleador y ofensivo de Diawara, siendo uno de los jugadores importantes a nivel goleador por su llegada y capacidad para sumar en la frontal. En esa medular, más en un ámbito creativo, cabe destacar la posible rotación con Gonzalo Melero, muy presente por dentro como pieza entre líneas, así como la de Óscar Plano, a menudo entre líneas o como segundo delantero móvil.
En el ataque, jugadores de banda destacados y muy presentes como Duk o Naim García con nombres como los de Miguel de la Fuente, recordado ex de la plantilla blanquivioleta, o Diego García. En el caso de este último, recurso interesante como pieza móvil en la mediapunta o como segundo delantero a pesar de su altura, con la que puede ser un efectivo clave en jugadas a balón parado. En ese rol pesa también la importancia de un jugador como Álex Millán, efectivo a caballo también entre ambos roles y con buenas estadísticas en cuando a goles, muy repartidos entre Duk, Diego García y el propio Álex Millán.











