No ha empezado bien su idilio con el Real Valladolid el bueno de Mohamed Jaouab. De ser un prometedor perfil de central enfocado en salida de balón ha resultado acabar mostrándose mucho más inseguro de lo esperado y, para más inri, ser causante de los últimos grandes errores que han conducido al equipo a encajar goles, algo imperdonable para un defensa y muy difícil de encarar en el caso de un recién llegado.
Fichado como un perfil interesante desde el fútbol francés, donde sí tuvo continuidad como central, Jaouab fue uno de los añadidos exóticos a un Real Valladolid que necesitaba reforzarse en casi todas las líneas el verano pasado. Jugador con una dinámica positiva en Francia, que encajaba en el perfil joven que Orta y su equipo valoraron para la primera piedra de su proyecto, pero que de momento no está cumpliendo con las expectativas en el césped.
Un central que no acaba de cuajar
Es cierto que hay un componente de seguridad importante para definir el estado actual de uno de los defensas centrales de rotación de la plantilla. Con solo 118 minutos jugados en LaLiga Hypermotion desde su llegada, es uno de los jugadores del primer equipo con menos oportunidades en el césped. La primera lectura sería entender que hasta ahora apenas haya contado, pues en cada una de sus actuaciones (en todas las competiciones) siempre se ha mostrado un punto de intranquilidad en su rol que preocupaba.

La segunda, que el jugador no tiene ritmo de competición, lo cual es bastante probable y hasta comprensible. De hecho, hasta la salida de Almada, Jaouab no había jugado un solo minuto de competición, pues los tres en los que actualmente ha participado son ya sin el uruguayo. Ni siquiera en Copa del Rey tuvo su oportunidad, con Javi Sánchez (ya fuera del club, ocupando su lugar en defensa y a causa de una lesión que le tuvo fuera unas semanas. Un hecho sustancial, que da que pensar.
Ahora, en manos de Sisi y de Tevenet, de momento no ha salido bien. De hecho, en sus únicas dos titularidades en Segunda División, se han visto errores impropios de la categoría en una zona en la que el fallo equivale, en un gran porcentaje, a un gol rival. Ante el Eibar y ante el Leganés, la figura de Jaouab fue señalada con razón, aunque dentro de un nivel colectivo claramente muy deficiente. Con unas sensaciones tan negativas es muy difícil reponerse.
Más allá de Jaouab
Dándole ese beneficio de la duda al defensor marroquí, parece que le queda mucho camino para ser un elemento a tener en cuenta por delante de Torres y Tomeo, pero que incluso lo puede tener difícil por delante de un recién llegado como Ramón Martínez, que precisamente le sustituyó en el descanso del partido ante el Leganés. Y es difícil poder destacar sin ritmo en un equipo en el que alrededor pocas cosas funcionan.

Defensivamente, el Real Valladolid necesita potenciar mucho más esa presión para que los defensores sufran menos en zonas de peligro. Sobre todo en un conjunto acostumbrado, al menos hasta ahora, en vivir en un cómodo bloque medio en el que poder saltar a inquietar al contrario sin balón y en el que poder usar su transición rápida para plantarse con seguridad en campo contrario y, sobre todo, generar ocasiones de gol. Una realidad que, en la mayoría de los minutos vistos hasta ahora, desde la partida de Almada, ha desaparecido.
La realidad es la que es y la llegada de Ramón Martínez potencia una línea que, parece, no se tocará mucho más. Salvo sorpresa, los centrales están cerrados ya en la plantilla, pues serán Torres, Tomeo, Jaouab y el recién llegado Ramón (en sustitución de Javi Sánchez), además de las opciones de cantera con Iago Parente o Aranda, ambos con minutos en procesos anteriores, quienes deberán defender los intereses defensivos de un Pucela que necesita dar más. Mucho más.







