Pacta cuatro años de prisión tras agredir a un hombre en Puente Duero al grito de «te voy a matar»

Publicado el 12 enero 2026 08:00h
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Pacta cuatro años de prisión tras agredir a un hombre en Puente Duero al grito de "te voy a matar".

La Audiencia Provincial de Valladolid ha condenado a cuatro años de cárcel a D.S.M., un ciudadano de 42 años de edad, por un delito de tentativa de asesinato, con la eximente incompleta de alteración psíquica, que había sido previamente acordada tanto por las acusaciones pública y particular y también la defensa. El acusado reconoció los hechos y se declaró culpable, al igual que el vecino que presenció la agresión se ratificó en las declaraciones previa.

La condena, que ha sido pactada, incluye la prohibición de acercarse a menos de 500 metros de la víctima y no se puede comunicar con ella durante diez años. Además, estará en libertad vigilada y tratamiento adecuado a su patología también por diez años. No se queda aquí la condena, pues también hay consecuencias económicas con una indemnización conjunta por importe de 34.644 euros. La acusación particular renunció a 10.400 euros por pérdida de calidad de vida de su representado.

Los hechos por los que D.S.M. ha sido condenado y por los que se encuentra en prisión desde entonces se produjeron el 24 de diciembre de 2024. Aquel día, el acusado, sobre las 18:20 horas, se encontraba en un domicilio de la calle Águeda, en el Barrio de Puente Duero, Valladolid, en compañía de su compañera sentimental. En ese momento, un exnovio de su pareja, R.M.M., llamó a la puerta de la vivienda y a través de la ventana pidió a la mujer que le diera una moto que era de su propiedad.

Armado con un catana por Puente Duero

Desde el interior de la vivienda, el acusado intervino para pedir al ex novio de su pareja que se marchara. En lugar de hacerlo, este le respondió: «¡Tú cállate, que no has abierto ni la puerta, mierda!». Tras esta frase D.S.M salió a la puerta y persiguió a la otra persona armado con una catana de 95 centímetros de longitud. Cuando le dio alcance, levantó el arma para golpear con la misma en la cabeza a R.M.M., propósito que no logró debido a que la víctima, para evitar ser alcanzado en la testa y el cuello, se protegió con el brazo izquierdo en el que recibió un corte profundo.

Acto seguido, el acusado se refugió detrás de un vehículo, aunque el acusado le persiguió con el arma a la vez que le decía: «¡Ven aquí, que te voy a matar!». La pareja del acusado y ex de la víctima pidió al primero que no siguiera con su acción e incluso forcejeó con él, llegando a herirse en la mano al agarrar la catana.

Las consecuencias de la agresión

Tras la agresión, R.M.M., de 50 años de edad, sufrió una fractura abierta multifragmentaria del húmero distal y del cúbito proximal izquierdos con herida inciso-contusa de unos doce centímetros en la cara lateral del húmero distal. Dicha lesión precisó para su curación de tratamiento médico-quirúrgico consistente en la sutura por planos de la herida con posterior intervención quirúrgica para reducción abierta y fijación de la fractura de húmero y cúbito con sendas placas y tornillos, con tratamiento rehabilitador.

La víctima tiene desde entonces secuelas, como es la limitación del codo tanto en la flexión como en la extensión, codo doloroso y material de osteosíntesis. También cuenta con dos cicatrices lineales de diez y quince centímetros en la cara externa del codoantebrazo izquierdo que le han causado un perjuicio estético ligero.

El principio de acuerdo alcanzado entre las partes personadas recoge que D.S.M. padece un trastorno de ideas delirantes, trastorno depresivo y trastorno por consumo de distintas drogas, por lo que en el momento de producirse los hechos tenía disminuidas sus capacidades intelectivas y volitivas.

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