El Racing de Santander visitará Valladolid en el primer partido del nuevo año 2026. El equipo de José Alberto López tiene la intención de seguir en la vía que dejaron en 2025, ya no solo como líderes de LaLiga Hypermotion, sino también como una de las realidades más consistentes a nivel de números y como un equipo lleno de detalles estéticos dentro del equipo. Este Racing gusta porque se trata de un equipo que sabe ser funcional dentro de su propio caos y es, sin duda, una profunda muestra de relacionismo táctico exitoso y que oposita de manera firme a convertirse, en la 26/27, en nuevo equipo de LaLiga.
El equipo de José Alberto transita con facilidad siempre en la misma variante, con 1-4-2-3-1 en fase defensiva y de ataque, pero rotando mucho el rol del mediapunta y dándole más metros o menos a uno de los pivotes en caso de necesitarlo. Aunque en ocasiones sí ha salido con un 1-4-4-2, los comportamientos en el juego no cambia demasiado.

El comportamiento con balón es tendente a querer el control, pero sin una obsesión desmesurada por la posesión, sino por generar conducciones rápidas. Son la transición y el intercambio posicional las estrellas de juego de un Racing de Santander que se siente bien en ese trasiego. A través de un buen volumen de ideas para trasladar el balón en conducción y una gran capacidad para salir con facilidad de situaciones de inferioridad, su juego trata siempre de ser directo, llegando con muchos efectivos y generar peligro en primera o segunda jugada.
El Racing suele salir jugando, desde portero y hacia centrales, con una vía clara hacia las bandas, desde las que se dirige el juego ofensivamente, dándole un peso clave a los extremos para interiorizar cuando es preciso y recurriendo al cambio de orientación del juego para encontrar las zonas donde el volumen de jugadores es menor y atacar lado débil. Atacar franjas laterales y carriles interiores con el mediapunta o los extremos es una de las dinámicas más vistas en los de José Alberto.

Sin el esférico, el Racing suele presionar, pero con mucha cabeza. El bloque medio domina esa intensidad y coordina bien cuándo conviene y cuando no tomar riesgos para cambiar de poseedor de balón. De hecho, el bloque es compacto verticalmente, con delanteros presionando laterales y centrocampistas tratando siempre de cortar las vías interiores. Algo que no elimina la posibilidad de asumir un bloque bajo para tratar de guarecerse si la presión no surte efecto y que les permite provocar ansiedad en los rivales.
El Racing de Santander, línea por línea
En la portería, sin bajas inesperadas, el portero titular es Jokin Ezkieta, un seguro bajo los palos y que tiene plena confianza para ejecutar ese primer paso a la hora de progresar con balón. La salida, que debe ser limpia, necesita de la confianza de un portero que, además, está más que capacitado. Con cuatro porterías como imbatido y con 25 goles en contra, Ezkieta es un líder silencioso con peso en la realidad competitiva del Racing.
En la defensa, destacan en el centro Pablo Ramón y Facu González, efectivos con mayor presencia cada semana. Pablo Ramón, cedido del Espanyol, es un jugador con gran capacidad para la salida de balón y con claridad para ser fiable en circulación, al que se le suma el charrúa Facu González, central zurdo cedido de la Juventus, que está dejando claro que es uno de los jugadores clave del Racing desde su llegada. Además de estos dos efectivos, destacan Javi Castro (por delante de Facu en alguno de los últimos encuentros) y Manu Hernando.

Junto a ellos, en los laterales, Álvaro Mantilla y Jorge Salinas, en derecha e izquierda respectivamente. El primero, uno de los jugadores de campo con más minutos, líder de la zaga y uno de los pilares de José Alberto. En el caso de Salinas, un proyecto de lateral más que capaz de convencer de que está delante de Mario García. Los laterales, de hecho, son piezas clave, pues se adelantan moderadamente para no perder el sitio, pero interpretar los espacios generados por dentro o por fuera por parte de los extremos.
En el centro del campo, el doble pivote suele estar formado por Maguette Gueye y Gustavo Puerta, con la inclusión ofensiva como mediapunta de Peio Canales, el esencial comodín interior para intercambiarse con Íñigo Vicente cuando es preciso. Esa movilidad interior y el peligro constructivo que generan Peio y Vicente, además de la llegada en segunda línea de un jugador como Andrés Martín es clave para entender la movilidad y la capacidad ofensiva de este Racing. Más allá de esos nombres propios, destaca Aritz Aldasoro, otro gran efectivo para la base, Íñigo Sainz-Maza, un comodín a caballo entre la banda y el mediocentro; y el joven Sergio Martínez, más tendente a jugar entre líneas.

En el ataque, más allá del terreno creativo, copado por Íñigo Vicente y la elaboración desde la banda y por dentro, viene marcado por la llegada de un estético y efectivo Andrés Martín, siempre dispuesto a mejorar la jugada y, en muchas ocasiones, a rematarla. Además de ellos, Jeremy (con la opción de una posible marcha) ha sido el gran descubrimiento con el que el Racing ha contado para sumar goles por decreto. A los ocho goles del colombiano, de solo 20 años, se le suman los diez de Asier Villalibre, que ha recuperado esa capacidad para ser solvente como referencia y también al espacio.
¿Cómo le puede hacer daño el Racing al Real Valladolid?
El mayor error que podría cometer el Real Valladolid es confiarse. Si bien es cierto que la vuelta de vacaciones o de los parones no suele ser buena para muchos equipos, el Racing ha dado suficientes muestras de que es un equipo que se siente bien en el caos. Su verticalidad y capacidad para generar ocasiones con relativa facilidad hacen del equipo de José Alberto un rival muy complejo.
En ese sentido, el mayor de los problemas de este Racing es que, cuando peor puede parecer estar, es capaz de reaccionar con un golpe de efecto lo suficientemente drástico como para cambiar la dinámica del encuentro. Ante un equipo que es capaz de herirte de casi todas las formas posibles, el Valladolid debería intentar hacer valer el factor campo, siendo estructurado defensivamente y tratando de crecer por banda para alimentar el área y tratar de hacer bajar revoluciones al Racing.
