El 1 de enero es la fecha marcada como pistoletazo de salida para negociar oficialmente con los futbolistas que terminan contrato; cinco, en el caso del primer equipo del Real Valladolid. Por lo tanto, puede decirse se abre la veda oficialmente y que esos futbolistas, Javi Sánchez, Torres, Maroto, Lachuer y Chuki, son libres de comenzar a labrarse un futuro fuera de Zorrilla… si es que uno, en particular, no lo ha hecho ya. No en vano, aunque no es hasta estos días cuando la normativa permite movimientos de manera ya legal, las conversaciones, no solo en el caso de los blanquivioletas, a veces se producen antes.
Eso se cree que puede estar sucediendo con Chuki, la pieza más codiciada, aunque no el único al que el Real Valladolid quiere renovar. Esto es lo que ocurre también con David Torres, un defensor que lo ha jugado todo hasta ahora en LaLiga Hypermotion y con el que, como avanzó Pucela Inside, las charlas se han iniciado de cara a ampliar su vínculo más allá del 30 de junio, cuando su contrato termina. Dado que ha acabado de asentarse esta temporada en la titularidad, así como por sus lazos familiares, cobra sentido el que las negociaciones puedan ser fluidas y que él sí continúe.

Maroto y Lachuer, con interrogantes en Valladolid
El central vallisoletano comparte empresa de representación con Mario Maroto, una con la que existen relaciones cordiales en las oficinas de Zorrilla históricamente (lo cual, dicho sea de paso, no significa más que eso). Justo el mediocentro es otro de los que terminan y, como su compañero de generación y agencia, puede renovar, pero con un asterisco, cuando no interrogante, escrito en la libreta de Orta al lado de su nombre. Y es que, por más que Tevenet lo dirigiera en el Atleti B, su escasa participación, con él de rojiblanco y con Almada en su casa, puede llevar a una renovación ‘exprés’ para que salga cedido.
Otro centrocampista como es Mathis Lachuer ve en el horizonte el final de su contrato cuatro meses después de firmarlo. Aunque llegó como fichaje estrella, dista mucho de la etiqueta concedida, pues su condición no ha sido la mejor cuando ha jugado y, además, el entrenador huido no fue capaz ni de optimizarlo ni de hacerle un hueco. Esos doce meses por los que firmó invitaban a pensar en el Real Valladolid como una rampa de despegue definitivo hacia la élite, si bien ahora mismo está muy lejos de esta y deberá crecer, quizás, incluso antes de llegar a valorar su continuidad.

Cuenta atrás con Javi Sánchez
El quinto integrante de la actual plantilla que culmina su vínculo es Javi Sánchez, con quien tendría que haber un milagro para que las cosas cambiasen. Para que lo hicieran en abstracto, o si se prefiere, con dos periodos distintos. Y es que si bien el 30 de junio es cuando puede terminar marchándose, al Real Valladolid le sentaría de perlas que lo hiciera antes. Él mismo tuvo sus dudas en verano -por decirlo suavemente- y el propio club llegó a intentar buscarle un puente de plata aprovechando las relaciones de la propiedad con clubes mexicanos. Ni por esas…
Aunque oficialmente nunca ha sido desposeído del brazalete de capitán, e incluso lo lució en Portugalete y ante el Granada, de puertas para afuera hace tiempo que dejó de serlo y es el jugador que más genera animadversión genera actualmente en la afición del Real Valladolid. Al margen del poco afecto que mantiene en la grada, sus emolumentos, como los de Marcos André, estrangulan el límite salarial, por lo que si si se pudiera adelantar su adiós unos meses y producirse este mes de enero, en Zorrilla respirarían aliviados de cara a poder acometer otras llegadas.
