Los comentarios vertidos hace dos años por un profesor de la Universidad de Valladolid al conocer la muerte violenta de Sergio Delgado continúan generando reacciones solicitando a la UVa que actúe contra él. Así lo ha hecho también la familia del joven vallisoletano, que perdió la vida tras recibir un puñetazo que resultó fatal, presuntamente, «por ser de Valladolid», como se está juzgando durante estos días en Burgos, donde los hechos sucedieron. Ha demandado, incluso, la expulsión del docente, en un comunicado en el que pide «medidas disciplinarias firmes», incluida esta.
A pesar de que el profesor pidió disculpas a través de la propia universidad, que durante la jornada del miércoles mostró su condena y repulsa hacia sus mensajes, la familia de Sergio Delgado no considera sinceras sus palabras, sino que cree que son fruto solo «de la reacción social y mediática», derivada de la viralidad que han adquirido sus mensajes, en los que declaraba que si el motivo de la agresión mortal era ser vallisoletano, fue «un asesinato muy merecido» (afirmación que este miércoles dijo no compartir… después de mostrar su hartazgo en redes sociales con el efecto causado dos años después de su publicación).
De esta manera, para los familiares de Delgado, la publicación de estas disculpas «no puede entenderse como una reparación real del daño causado» por mucho que les interpele directamente a ellos, a quienes les pide perdón de forma expresa (aunque, como ha constatado este portal a través de herramientas de verificación, IA mediante). «Me duele profundamente el impacto que mis palabras hayan podido tener en los familiares y seres queridos de la víctima, a quienes deseo trasladar mi más respetuoso y sentido perdón por una falta de sensibilidad tan grave hacia su dolor», afirma el docente.
El entorno de Sergio Delgado defiende que estas palabras carecen «de un reconocimiento expreso de la gravedad de lo ocurrido», así como «de la asunción de responsabilidades y de consecuencias acordes al daño causado». Así, pese a que los mensajes han sido eliminados, abren la puerta a una posible denuncia, ya que creen que este hecho -la eliminación- «ni impide ni condiciona» poder llegar a ejercer acciones penales por presuntos delitos de odio o contra su integridad moral. No obstante, antes de tomar cualquier decisión a este respecto, seguirán con el proceso penal en el que se está juzgando a quien dio muerte a su ser querido.











